INQUEBRANTABLE FE

México, ‘no te apene ni te inquiete otra cosa’

México, ‘no te apene ni te inquiete otra cosa’
México, ‘no te apene ni te inquiete otra cosa’

“¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tú salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? No te apene, ni te inquiete otra cosa”, le dijo la Virgen de Guadalupe al indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin en una de sus múltiples apariciones.

Desde entonces la “Morenita”, como le dicen de cariño, ha sido la patrona del país norteamericano y bajo su manto, los mexicanos le han confiado su porvenir.

De esta buenaventura es testigo una delegación mexicana que después de pesares y decepciones, pero siempre refugiados en sus fuertes creencias católicas, lograron llegar a Panamá para formar parte de las celebraciones de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) luego de haber sido estafados en su propio país.

México, ‘no te apene ni te inquiete otra cosa’
México, ‘no te apene ni te inquiete otra cosa’

Fueron alrededor de 400 personas, pertenecientes a 11 diócesis de México, quienes cayeron en el fraude realizado por la organización JCP Multimedios (Radiodifusora), los cuales estaban vendiendo paquetes para participar de la JMJ en Panamá, que incluía inscripción para la jornada, hospedajes, pasajes aéreos y kit peregrino, así lo dio a conocer la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Los chicos veinteañeros confiesan que se habían estado preparando para esta jornada desde 2016 cuando en Cracovia (Polonia), durante la XXXI JMJ, el papa Francisco oficializó a Panamá como la sede del siguiente encuentro.

Hicieron grupos en redes sociales, preguntaron a amigos que habían tenido la oportunidad de asistir a otras jornadas cómo era la experiencia, qué cosas debían hacer y su determinación de poder participar finalmente a la JMJ, los llevó a utilizar sus ahorros para abonar los paquetes que prometían traerlos al istmo.

México, ‘no te apene ni te inquiete otra cosa’
México, ‘no te apene ni te inquiete otra cosa’

Mientras los meses pasaban, y algunos pagaban mensualidades para completar el precio de los paquetes, se iban preparando no solo física y mentalmente, sino también de forma espiritual, para un evento que describen como “un intercambio de fe y cultura con hermanos del mundo”.

Ya con las maletas listas y la mejor disposición, días antes que diera inicio la JMJ descubrieron que todo había sido una treta.

Juan Armando Pérez Talamantes, Obispo Auxiliar de Monterrey y responsable de la Dimensión Episcopal Mexicana de Pastoral de Adolescentes y Jóvenes (DEMPAJ), declaró que las personas responsables dejaron de atender los teléfonos y que muchos peregrinos quedaron varados en el Aeropuerto Internacional de la ciudad de México sin saber cuál sería su destino.

“Cuando nos enteramos que habíamos sido estafados, sentimos frustración y tristeza, pero nuestra esperanza y fe en la voluntad de Dios se mantuvo firme. Pasara lo que pasara tuvimos la convicción que Jesús estaría presente, aunque no hubiéramos podido venir”, confiesa Isaac Ramos, uno de los peregrinos afectados.

La estrella en el camino

Y aunque para la mayoría, el suceso truncó sus sueños de venir al istmo para el encuentro con el papa Francisco, 54 peregrinos de las diócesis de San Luis Potosí y Zacatecas lograron venir a Panamá, gracias a la ayuda de los obispos de ambos pueblos, así como de la colaboración de sus familiares.

Se dividieron en dos grupos de 29 y 25 personas, y tuvieron que esperar entre tres y cuatro días para conseguir nuevos pasajes aéreos que los llevarían al viaje que harían prácticamente a ciegas. Era la primera vez en el país para la mayoría, y lo que conocían de Panamá lo habían averiguado a través de conocidos o por internet, pero su entusiasmo los llevó hacia adelante, dispuestos a atravesar “valles de sombras”.

México, ‘no te apene ni te inquiete otra cosa’
México, ‘no te apene ni te inquiete otra cosa’

Llegaron a Panamá entre el 16 y 17 de enero, y aunque su primer paso pareció que sería otro traspié en migración, ya que no tenían una parroquia de acogida, finalmente gracias a contactos entre los hermanos países, la parroquia Jesús el buen pastor, junto con las comunidades de La Mesa y San Martín de Pacora, les abrieron “los brazos y sus corazones”.

Allí, entre actividades culturales y deportivas, pasaron la prejornada, y sintieron la bienvenida de un país el cual definen como “hospitalario, festivo y muy entregado al servicio”.

“Panamá no tiene nada que ver en esta situación que vivimos los peregrinos mexicanos. Panamá ha sido un anfitrión de lo más excelente que pueda existir. La gente de las comunidades nos han abierto sus corazones, sus hogares. Que al final es un gesto de valor incalculable”, explica el presbítero Sergio Elizalde Salamanca.

Pacora no sería el único lugar que extendería la mano a esta delegación extranjera. En la comunidad de Villa Esperanza, dentro de la barriada Los Andes 2, en San Miguelito, encontrarían otros hermanos que le brindarían su apoyo.

Aunque todo se manejó contra el reloj, los ciudadanos de esta comunidad no dudaron en recibir a los 54 peregrinos, ofreciéndoles un techo y alimentos, para que logren olvidar el mal sabor que habían vivido.

“La parroquia María Reina de la Paz, de los Andes 2, nos dio una acogida que no esperábamos. Con esa alegría que distingue al panameño”, expresa Salamanca.

Aunque debido al timo que sufrieron y al tiempo que jugó en su contra, los clérigos mexicanos no podrán participar de forma directa a la celebración con el santo padre, ya que las acreditaciones que pensaron habían hecho con antesala nunca se realizaron, y para cuando descubrieron el engaño ya el tiempo de los trámites había cerrado, ellos se unen a la alegría de los chicos, la cual es casi palpable.

Cantan, ríen y alaban como muestra de devoción a un Dios que les dio una nueva oportunidad, y agradecimiento a un pueblo que les recordó que todos somos hermanos.

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