Los analistas lo vienen diciendo hace rato. Para las empresas, la big data, ese conjunto de millones de datos –estructurados y no estructurados– que se generan, captan y almacenan a partir de los sitios web visitados, bases de datos, videos, llamadas, correos electrónicos, las interacciones en redes sociales, blogs, dispositivos móviles y otros aparatos inteligentes, es una valiosa fuente de información sobre las preferencias del público, sus hábitos y comportamiento.
Algunos aseguran que la big data transformará la forma en que se manejan las corporaciones, especialmente sus relaciones con los clientes.
En Panamá, varios sectores económicos se verán impactados en los próximos años por la big data, según se concluyó en el pasado programa especializado Business Analytic & Big Data, que impartieron Digicel y ADEN International Business School a ejecutivos de empresas panameñas.
Más allá del aspecto comercial, incluso, en las Naciones Unidas se ha considerado que los datos son la base para la toma de decisiones acertadas y que el desarrollo sostenible demanda una “revolución de los datos”.
Pero, a nivel global, hacen falta más profesionales que puedan interpretar este torbellino de información en tiempo real para poder sacarle provecho.
Un artículo publicado en 2015 por la firma de seguridad informática ESET en su blog en español (http://www.welivesecurity.com) explica que las técnicas analíticas permiten correlacionar la información en búsqueda de patrones que permitan tomar decisiones y anticiparse a los hechos.
“Si bien no se va a lograr una total certeza en predecir lo que va a ocurrir en el futuro, sí se puede contar con la suficiente información que permita tomar las decisiones adecuadas, y si esto lo aplicamos a temas relacionados con seguridad, seguramente van a ser muchos los incidentes que se pueden prevenir”.
En el reciente Panama CXO Fórum, organizado por Microsoft y orientado a la nube computacional y la transformación digital, se expuso cómo el análisis de datos puede ayudar a tomar decisiones estratégicas en las organizaciones, mejorar el servicio al cliente y brindarle al consumidor los productos o servicios que les gustaría.
Los datos pueden ser internos o externos. Los primeros son los tradicionales, e incluyen facturas, reportes mensuales, de monitoreo diario, encuestas, hojas de cálculo, sistemas CRM. En cambio, los datos externos o no tradicionales abarcan aquellos captados a través de apps, redes sociales y de aparatos inteligentes, y permiten inferir preferencias de los consumidores o conocer sus opiniones.
El análisis de la información puede dar origen a modelos de negocios que no solo sean reactivos ante un evento que ya se dio (un informe de las ventas del mes que acaba de pasar, por ejemplo), sino predictivos. Que permitan a los tomadores de decisiones anticiparse a un escenario y actuar a tiempo para lograr un objetivo específico.
Pero esto plantea retos sobre la privacidad, sobre todo cuando hay tanta información en “la nube”. ¿Cómo garantizar un uso adecuado que no afecte a los ciudadanos?
El desafío más grande, según Marlon Fetzner, director de asuntos corporativos, legales y externos de Microsoft para Latinoamérica, es cómo asegurarse de que los datos de las personas estén protegidos y que las compañías que custodian los datos lo hagan de manera responsable.
“Tanto los gobiernos como las compañías que manejan los datos deben ser transparentes”. Muchas veces, señala el ejecutivo, es común que el acceso no autorizado a datos de las personas sea a través de la ingeniería social. Por eso, “hay que educar a los usuarios, empleados y funcionarios. Pero usar soluciones tecnológicas avanzadas, con características como autenticación múltiple, también es importante”. Además, plantea, los países deben tener leyes de privacidad de datos.
En ese sentido, señala que uno de los peligros más grandes es usar modelos de leyes antiguos. “Está el riesgo de que la velocidad de la ley no acompañe la dinámica de la tecnología. La ley no debe establecer un criterio determinado de seguridad, porque mientras se aprueba, ese criterio ya es obsoleto. Hay que delegar esta funcionalidad, de que sea lo más actual posible, a las entidades certificadoras internacionales, como la ISO. El enfoque de la ley debe ser responsabilizar a los que manejan los datos de las personas, para que tengan lo último en tecnología de seguridad”.
Un conflicto común es la jurisdicción de la información. ¿Debe aplicarse la ley del país donde se originaron los datos, o la ley del país donde está el servidor que los almacena?
“Si una autoridad pide que le entreguen unos datos, potencialmente, se podría estar violando la ley de otro país. Por eso, los países deben llegar a un acuerdo sobre la protección de los datos, ya sea mediante un acuerdo internacional o bilateral, para definir estos aspectos”.

