Quienes ignoran su nombre conocen sus fotos: el francés Marc Riboud, fallecido a los 93 años, formaba parte del grupo de fotógrafos cuyas imágenes son mundialmente conocidas, como “Fille à la fleur” (Muchacha con flor), que muestra a una militante contra la guerra de Vietnam enfrentada a las bayonetas de los soldados.
Él se decía un paseante, fotógrafo más que fotoperiodista, y le gustaba tomarse su tiempo para capturar, en blanco y negro, momentos cruciales de un mundo en cambio. Su mirada, inusual, era capaz de captar mágicos instantes de gracia, como en su “Pintor de la Torre Eiffel”), que parece danzar en medio de las viguetas metálicas por encima de París, pincel en mano. Una foto convertida en ícono de la capital francesa. Fue tras vender el negativo de esta foto a la revista estadounidense Life en 1953, que este ingeniero, entonces treintañero, procedente de una familia de la burguesía de Lyon (este) será un fotógrafo.
