Bill Murray, de 66 años, recibió el Premio Mark Twain al Humor Estadounidense el domingo por la noche en el Centro Kennedy.
En una noche llena de chistes sobre la personalidad evasiva y estrafalaria de Murray, David Letterman proporcionó el momento más conmovedor mientras el comediante era honrado con el máximo premio al humor que se otorga en Estados Unidos. Tras recibir la estatuilla, un busto de Mark Twain, Murray se la entregó a un hombre sentado en primera fila y exhortó al público a pasarlo de mano en mano.
Conocido por vivir fuera de la burbuja de Hollywood, Murray admitió que se sentía incómodo estar sentado en un palco con su familia mientras más de una docena de compañeros de escena y colaboradores hablaban cálidamente de su trabajo. “Es realmente difícil escuchar a toda esta gente siendo linda con uno por dos días”, dijo Murray. “De verdad hace que parezcan sospechosos”.
Su discurso de aceptación siguió a un sentido homenaje de un barbudo Letterman, quien mantiene una amistad con el comediante homenajeado. Murray apareció como invitado en el show de Letterman 44 veces a través de los años y ambos se hicieron buenos amigos.
Tras darse a conocer en Saturday Night Live, Murray protagonizó algunas de las más exitosas comedias de las décadas de 1980 y 1990 antes de hacer la transición a papeles más dramáticos. Fue nominado a un Óscar por su conmovedora interpretación de un actor en Lost in Translation (Perdidos en Tokio), de Sofia Coppola.

