Frente al público, los nervios hacen que a Priscilla se le olvide el ritmo de las letras que se colorean en los monitores. Se calla. Pero el público le ayuda: “¡Y yo que hasta ayer solo fui un holgazán y hoy soy guardián de sus sueños de amor!”, se escucha a coro. Parece que todos en el karaoke se saben La quiero a morir.
El sencillo, que en 1997 ocupó por varias semanas consecutivas el primer puesto en la lista tropical de la revista Billboard, es uno de esos temas populares que hablan del asunto predilecto de compositores y melómanos: el amor.
De hecho, love (amor) fue la palabra que más apareció en las listas de 100 éxitos de fin de año de Billboard desde 1960 hasta 2013. Así lo observó en su proyecto History of Music Nickolay Lamm, artista digital e investigador de la Universidad Pittsburg, Estados Unidos. De esta forma, Lamm confirmó lo que ya era obvio, que la mayoría de las canciones populares se inspiran en ese sentimiento.
Pero, ¿por qué a las personas les gusta tanto hablar de amor? Bolívar Franco, sociólogo y docente de la Universidad de Panamá, responde que aunque el concepto tenga muchas definiciones es algo cultural que nos distingue de otras especies: “El amor está presente siempre en la vida de los seres humanos, es parte de nosotros, es algo idílico, es el objetivo de nuestra existencia: amar y ser amados”.
Sin embargo, aunque muchos quieran cantarle al amor, para el filólogo y compositor panameño Pedro Altamiranda, son pocos los que lo logran con éxito y originalidad.
“Todos quieren escribir sobre el amor y ya hay millones de canciones sobre este tema. La escasez de vocabulario y de ideas lo convierten en su gran mayoría en un terrible pleonasmo lírico [redundancia de palabras]”, criticó Altamiranda.
Para saber qué hace la diferencia entre una canción buena y una solo popular, siga leyendo.

