Cuando la naturaleza falla, la ciencia puede ayudar. Por eso, un grupo de investigadores está desarrollando técnicas de fecundación “in vitro” para salvar al rinoceronte blanco del norte, que se encuentra al borde de la extinción con tan solo tres ejemplares en el planeta que viven en Kenia.
En el parque de conservación de Ol Pejeta, los veterinarios que conviven a diario con estos tres ejemplares buscan soluciones drásticas para hacer frente a una situación extrema: intentar salvar la especie. Y el tiempo corre en su contra.
Desde que los tres rinocerontes llegaron hace seis años a la reserva, los embarazos naturales han sido inexistentes ya que la especie, incluso en zonas donde está protegida, presenta una tasa de natalidad muy precaria.
“La única opción ahora es desarrollar métodos de reproducción asistida para permitir que nazcan nuevas crías de rinoceronte blanco del norte, y estamos experimentando”, explica a Efe Richard Vigne, director de Ol Pejeta.
Aunque no hay ninguna garantía de éxito y conlleva riesgos, los expertos consideran la fecundación asistida como la única vía de supervivencia de la especie tras haber agotado otras posibilidades.
“Nunca antes se ha hecho en rinocerontes, por lo que no se sabe qué va a pasar ni cuánto tiempo vamos a tardar en obtener resultados”, confiesa Vigne, que insiste en que vale la pena intentarlo porque, de lograrlo, se habrá salvado la especie.
Tras la muerte a finales de noviembre de Nola, una rinoceronte blanca del norte de 41 años de edad que vivía en un zoológico de San Diego, Estados Unidos, la situación de la especie ha empeorado notablemente. Una campaña ha recaudado 16 mil dólares para financiar la investigación.

