Los profundos trabajos de rehabilitación que necesita el edificio del Parlamento británico podrían obligar a reubicar la Cámara de los Comunes durante varios años, según un informe independiente divulgado ayer.
La falta de mantenimiento del histórico palacio de Westminster, que no se ha restaurado desde su reconstrucción en 1834, ha deteriorado su estado hasta el punto de que partes del tejado amenazan con desplomarse y el sistema eléctrico representa un serio riesgo de incendio.
Ante esas deficiencias, la consultora Deloitte Real Estate ha entregado a los parlamentarios un plan de acción que supondría un coste de 5 mil 546 millones de dólares y obligaría a desalojar la Cámara de los Comunes y la de los Lores durante seis años.
Los trabajos previstos incluyen retirar el amianto presente en diferentes partes del edificio, reparar las goteras y humedades generalizadas, rehabilitar la mampostería dañada por la climatología y la contaminación, así como renovar las instalaciones del palacio.
Además, se aprovecharía la ocasión para instalar un ascensor en la Torre de Isabel, famosa por albergar el reloj Big Ben, y habilitar un nuevo espacio para las televisiones y los otros medios de comunicación.
El informe propone dos soluciones alternativas a desalojar por completo el edificio, una de las cuales prevé una “mudanza parcial”, en la que primero los Lores y luego los Comunes buscarían acomodo temporal para sus sesiones. Con la mitad del Parlamento funcionando durante los trabajos de restauración, las obras se alargarían hasta 11 años.

