Bajo el triste cielo gris de Lima, un centenar de payasos con maquillaje y ropa de colores salieron a marchar con cornetas y silbatos cerca del Parlamento y una antigua cárcel capitalina celebrando su día, que no tiene reconocimiento oficial en Perú.
Hombres y mujeres con caras pintadas y sus zapatones pesados, avanzaban por las calles llenas de comerciantes malhumorados, autos y buses repletos. El inusual espectáculo provocó que algunos transeúntes se detuvieran un instante para mirarlos, mientras que los payasos sonreían, levantaban las manos y saludaban.
Miguel Tovar, un payaso que se hace llamar “Rasputín”, dijo a un camarógrafo de The Associated Press: “Es muy bonito transmitir alegría a la gente que la necesita. A veces ese estado de ánimo que uno necesita para estar muy bien es algo realmente importante”.
Algunos estaban vestidos como jugadores de la selección de fútbol que retorna a un mundial después de 36 años y otros como el entrenador argentino de la “blanquirroja” Ricardo Gareca, quien según varias encuestas es el hombre más popular del país. También se veía a otros ataviados como los personajes de la famosa película Coco, de Disney Pixar.
Pese a que su día no está reconocido por el gobierno, los payasos lo celebran en esta fecha para honrar al legendario payaso local José Alvarez, “Tony Perejil”, que murió el 25 de mayo de 1987.

