“¡Creo que me descubrieron! ¡Soy una nerd!”, dice Natalie Portman riendo sobre las respuestas frenéticas que hubo en internet a una entrevista que tuvo con el autor Jonathan Safran Foer.
La revista “Style Magazine” del New York Times le pidió a Foer que entrevistara a Portman sobre su ópera prima “Una historia de amor y oscuridad” (en inglés A tale of love and darkness).
No estaban en la misma ciudad, por lo que hicieron la entrevista vía email, lo que la revista luego presentó evasivamente como un intercambio de verdaderos emails entre dos amigos.
La gente en internet estaba confundida. Algunos lectores se burlaron ante el vocabulario literario y por momentos pretencioso y las ideas intercambiadas entre los dos como si se hubieran tropezado con algo privado y profundamente vergonzoso.
“Claramente era para una entrevista”, dijo Portman. “Puedo entender que resulte gracioso si esos fueran nuestros ‘hola Jonathan, cómo estás’ en emails normales, que no es para nada el caso...”.
Portman, sentada en un sofá en la sala soleada de su suite en el hotel Beverly Wilshire, trata de no ponerle atención a esto. Por ejemplo, hizo lo que se suponía que tenía que hacer: concentrarse en “una historia de amor y oscuridad”.
Y el único descubrimiento medio real que puede sacar de esto es que, bueno, es una nerd. Esto no debería ser una sorpresa para nadie, ni siquiera para los que están poco familiarizados con Portman, quien logró evolucionar de estrella infantil de cine a una actriz ganadora del Óscar en su edad adulta, sin dejar de priorizar sus intereses intelectuales y mantener una distancia saludable con la fama.

