La organización internacional Aldeas Infantiles SOS fue distinguida ayer martes en España con el premio Princesa de Asturias de la Concordia 2016, por su labor a favor de los niños vulnerables o afectados por catástrofes y conflictos bélicos.
Durante siete décadas, Aldeas Infantiles se ha ocupado de “la protección de los niños, a través de principios pioneros y que cobran aún mayor vigencia en momentos en los que los conflictos internacionales ponen en especial riesgo a los más vulnerables”, explica el acta del jurado.
Fundada en 1949 por el filántropo austríaco Hermann Gmeiner, implementó métodos novedosos para “trabajar a largo plazo con los niños huérfanos o abandonados”, brindándoles un entorno familiar en el que se desarrollan hasta la edad adulta, indicó la Fundación Princesa de Asturias.
Actualmente, la organización trabaja en 134 países con unas 570 aldeas que atienden a más de 58 mil 880 niños, así como una red de mil 880 centros entre residencias juveniles, colegios y hospitales con capacidad para brindar ayuda a casi medio millón de personas.
Cada aldea incluye varios “hogares” para que los niños se sientan como en casa, y donde son atendidos por un equipo de educadores y psicólogos.
Generalmente, se acogen grupos de hermanos, que así se mantienen unidos.
Solo en América Latina, hay 139 aldeas que albergan a 9 mil niños, la mayoría de los cuales vivían en las calles o fueron abandonados como consecuencia de la pobreza, conflictos o desastres, según datos de la propia entidad.
La organización se moviliza ante catástrofes naturales o conflictos para prestar ayuda a los menores afectados.
En años recientes, acudió a Filipinas tras el paso del destructor tifón Haiyan a fines de 2013, o a Siria, República Centroafricana y Malí, golpeados por conflictos armados.

