RAY LORIGA

Premio a un rebelde

Premio a un rebelde
Cortesía\Alfaguara

La rebeldía, lo directo y lo vital llegó al premio Alfaguara de Novela, cuando ayer lo ganó el escritor español Ray Loriga (Madrid, 1967), con Rendición.

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La literatura como una máquina de símbolos

Loriga es contundente y sin filtro. Rendición dará mucho de qué hablar, ya que el hombre que la creó siempre ha sido un observador crítico de esta sociedad contemporáneo donde lo privado se ha vuelto público.

Estamos ante un autor que destruye los moldes de lo políticamente correcto dentro del, a veces, demasiado formal universo editorial global. No es el artista de las letras que anda en plan divo, ni tiene deseos de recordarte que es un intelectual, ni sonríe como si estuviera participando de un anuncio comercial.

Loriga, que habla casi en susurros y le encanta responder con frases cortas, escribe bien y punto.

Su obra literaria, traducida a 14 idiomas, incluye novelas como Lo peor de todo (1992), Héroes (1993), Caídos del cielo (1995), Tokio ya no nos quiere (1999), Trífero (2000 y 2014), El hombre que inventó Manhattan (2004), Ya solo habla de amor (2008), Sombrero y Mississippi (2010), El bebedor de lágrimas (2011) y Za Za, emperador de Ibiza (2014), así como colaboraciones cinematográficas con los directores Pedro Almodóvar y Carlos Saura.

La abuela de Ray Loriga le enseñó a amar lo simbólico que tienen los números, en especial los múltiplos de dos, y parece que la señora sabia tenía razón, ya que Loriga tiene 50 años, en 1992 publicó su primera obra, y el premio Alfaguara de novela cumplió en 2017 20 años de existir.

Redención, la novela de Loriga, es “una historia kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva (...) sorprende en cada página hasta conducirnos a un final impactante”, señaló el jurado, que estuvo presidido por la novelista y periodista mexicana Elena Poniatowska.

A los 14 años, Loriga leyó a Kafka. “A la par me iba dando cuenta de que no iba a ser un buen futbolista. Al mismo tiempo que escuché por primera vez a Rubén Blades. Ambos ofrecen una labor precisa y mágica en sus artes”, y vía telefónica desde Madrid comienza a cantar fragmentos de “Pedro Navaja” (letra y música de Rubén Blades), que se editó en el álbum Siembra y “Todos vuelven” (música y letra de César Miró), pieza que apareció en Buscando América.

Desde entonces y hasta ahora “he cambiado yo en algunas certezas y en otras no. Esto nos pasa a todos. Kafka es un escritor tan formidable, que cuando fui a Praga fui a su tumba y me puse a llorar. Ya quisiera yo parecerme algo a Kafka, mi empeño es intentarlo”.

 

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