Las escuelas interesadas en participar en el Concurso Nacional de Excelencia Educativa 2016, tendrán hasta el 18 de agosto para inscribirse.
En esta competencia, que se desarrollará en tres fases, se escogerá a 22 escuelas como finalistas y nueve ganadoras con los tres mejores resultados en los grados participantes (sexto, noveno y duodécimo), indica Julio Escobar, presidente de la Fundación para la Promoción de la Excelencia Educativa, organizadores del certamen.
FASES Y SELECCIÓN
En la primera fase, las escuelas llenan el formulario de inscripción y envían la lista de los estudiantes en el grado que les corresponde participar.
Además, enviarán un ensayo de dos páginas, donde den a conocer cuál es su concepción de la excelencia educativa y cuáles son los esfuerzos que hacen para lograr ese nivel de excelencia. Los representantes de los colegios también participarán en una entrevista realizada por los organizadores.
Un comité de selección inicial revisa el escrito, el informe de la entrevista y elegirá un máximo de 100 escuelas.
En la fase dos, estos colegios pasarán por un examen escrito diseñado por especialistas internacionales en las áreas de lenguaje, matemáticas y ciencias.
Para esas pruebas, el concurso selecciona a 10 alumnos al azar de cada escuela, quienes son seleccionados de la lista de todos los alumnos del grado en que concursa el colegio, aclara.
De estos se elegirán a las escuelas que pasarán a la final, que consistirá en la selección, nuevamente al azar, de 10 estudiantes por plantel y se aplicarán exámenes en las mismas áreas.
Con estas selecciones de estudiantes, “queremos asegurarnos que estamos evaluando la capacidad que tiene la escuela de formar a las personas y no qué tan buenos alumnos tiene entre esos”, señala.
Los nombres de los ganadores se darán a conocer el 17 de noviembre, en el centro de convenciones Vasco Nuñez de Balboa, del hotel El Panamá, y será transmitido en cadena nacional.
RELEVANCIA
Un certamen como este en los colegios oficiales busca que la sociedad considere lo importante de tener en Panamá una educación de calidad para el bienestar de sus ciudadanos, agrega.
Escobar añade que una debilidad del sistema educativo istmeño es que la calidad de la educación de las escuelas particulares es muy distinta a las escuelas oficiales, y entre ellas, la calidad de las urbanas es superior a las rurales y a las comarcas.
“El problema al que no le estamos prestando atención es que ofrecemos oportunidades educativas muy desiguales y no es justo”, dice.
No se debería tener una educación que depende de dónde nazco, porque “la educación es mi mejor herramienta para asegurar mi nivel de vida y contribuir a la sociedad”, indica.

