Después de 12 horas de trabajo, y haber usado 3.5 kilos de oro en polvo, una impresora 3D entrega un brazalete bien acabado, con precisión. La impresión 3D aún sigue siendo experimental, pero que podría revolucionar el diseño de joyas.
En Besançon, Francia, hay un laboratorio de investigación que sirve al sector joyero y otros afines, donde se prueba esta tecnología.

