Las posibilidades que presenta la realidad virtual en el salón de la electrónica IFA, en Berlín, son grandes: desde ver un programa de televisión como si asistiéramos a la emisión, hasta revivir nuestras últimas vacaciones como si aún estuviéramos allí.
Casi no existe ni un solo puesto de este inmenso salón, abierto hasta el miércoles, que no tenga un casco de realidad virtual en su mostrador para los visitantes más curiosos.
Un adolescente se mueve sin cesar, al parecer cazando personajes malvados que solo él puede ver, mientras que, un poco más allá, una mujer levanta la vista para contemplar el cielo de un video en 3D. Ambos llevan casco.
Las atracciones de montañas rusas son las que mejor funcionan para vivir de lleno una primera experiencia de realidad virtual, considera Daniil Shcherbakov, del fabricante ruso de cascos y aplicaciones de realidad virtual Fibrum.
Con este aparato, uno tiene la impresión de caer a toda velocidad sin que sus pies hayan dejado de tocar el suelo. “Es una verdadera experiencia en directo”, destaca André Gröger, portavoz del Fraunhofer Heinrich Herz Institute.
El instituto de investigación alemán muestra en el IFA cómo es una experiencia televisiva en 3D, que permite incluso ver qué hace un equipo de televisión durante el rodaje de un programa. “También se puede sentir el clamor de un estadio durante un partido”, asegura Gröger.
Para Franz Troppenhagen, responsable de productos en la firma alemana de óptica Zeiss, 2016 será el año de la realidad virtual, “porque la gente está viendo ahora las ventajas que tiene”.

