La Adoración del Cordero Místico es una de las obras más conocidas en el mundo después de La Gioconda. Seiscientos años más tarde, aún reserva sorpresas. Es lo que revela la restauración de este políptico de los hermanos Van Eyck en Gante, al norte de Bélgica.
“Podemos decir que es como el redescubrimiento de la Capilla Sixtina luego de la restauración de la cúpula de Miguel Ángel”, dice la conservadora y restauradora del Instituto Real del Patrimonio Artístico (IRPA) de Bruselas, Marie Postec.
“La obra estaba escondida por mantos de suciedad. Los colores estaban totalmente alterados”, explica la restauradora durante la presentación de la primera fase del tratamiento del Cordero.
Desde hace una semana, las tablas exteriores del retablo y sus marcos volvieron a la catedral de San Bavón, en Gante, después de pasar cuatro años en la sede del IRPA, donde fueron estudiados. El instituto había realizado la última gran restauración de esta obra entre 1950 y 1951.
Sobre los 8 paneles restaurados -el políptico reúne en total 24-, se pueden contemplar la Anunciación de la Virgen, dos San Juan (Evangelista y Bautista, patrón de Gante) y los mecenas del cuadro: el rico comerciante Joos Vijdt y su mujer Elisabeth Borluut.
El Cordero Místico, que simboliza al Cristo, aparece en el medio de los paneles internos del retablo. El animal también era el emblema de las corporaciones de pañeros cuando, en la Edad Media, Gante era la capital del comercio de sábanas de lana en Europa.
El políptico, cuya interpretación es compleja (se le detectan referencias al texto sobre el Apocalipsis), se mantenía cerrado la mayor parte del tiempo. Solamente se abría durante las grandes fiestas cristianas. Abierto, mide 3.75 x 5.20 metros. Durante el tiempo que duró el estudio, el equipo de 10 restauradores descubrió que las pinturas sobre madera que decoraban el dorso de los paneles del Cordero estaban recubiertos de viejos barnices que se habían vuelto amarillentos.

