LITERATURA

Rescate del silencio

Evelio Rosero siente que su obra literaria en Colombia fue víctima de un ‘silencio’, del que salió tras ganarse el II premio Tusquets Editores de Novela.

Rescate del silencio
Rescate del silencio

Obtener en 2006 el II premio Tusquets Editores de Novela con su obra Los Ejércitos fue un antes y un después para la carrera de Evelio Rosero (Bogotá, 1958).

Porque tras este galardón se reeditaron novelas anteriores suyas que “habían sido sepultadas con los años” y le abrió puertas para nuevas publicaciones, comenta el taciturno escritor colombiano durante la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México.

El Tusquets fue para Rosero como un rescate “de cierto silencio que yo estaba padeciendo como autor en mi propio país y fue así que volví a la palestra pública”.

Ese “silencio” se registra, opina, porque “en Colombia vivimos de la novedad literaria, la que imponen ciertas editoriales que solo saben manejar puros intereses comerciales, y que desean poner algunos autores. Eso no es nada nuevo”, resalta Rosero, quien cursó estudios de comunicación social en la Universidad Externado de Colombia.

Desde que se llevó el Tusquets sus 12 novelas, entre ellas, Juliana los mira, Mateo solo, La carroza de Bolívar y Plegaria por un Papa envenenado, han sido traducidas a una docena de idiomas.

Esto permitió, a su vez, que llegara a nuevos mercados y lectores, y de paso, lograra otras distinciones como el Independent Foreign Fiction Prize (2009) en el Reino Unido y el ALOA Prize (2011) en Dinamarca.

LA NOVELA

Más allá de quedarse con estos y otros triunfos literarios, lo suyo es redactar historias y “eso es lo que siempre me salva, porque seguí trabajando en mi obra”.

Evelio Rosero ha creado relatos para niños, cuentos, poesía y ensayos.

Aunque de todos, el género en que él se mueve con más fluidez es con la narrativa de largo aliento.

“Me siento a gusto, como pez en el agua. La novela te permite explayarte más en los personajes y en sus conflictos. No de esa manera el cuento, que te restringe mucho, porque es muy exigente con el asunto de su extensión. La novela también te permite acercarte al ensayo y hasta al teatro si uno quiere y la trama lo permite”, explica Rosero, que en el evento ferial de Guadalajara presentó su novela más reciente, Toño Ciruelo (Tusquets).

SOBRE LA MALDAD HUMANA

Rescate del silencio
Rescate del silencio

Una experiencia verdadera fue el disparador para construir la base inicial de Toño Ciruelo (Tusquets), la nueva novela del autor colombiano Evelio Rosero, pieza que presentó durante la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara en México.

Un día, cuando Rosero tenía unos 20 años y era estudiante universitario, se enteró por los periódicos de que un compañero suyo de secundaria había asesinado a una persona.

Aquella noticia lo impactó de inmediato. ¿Cómo una persona con la que convivió tan de cerca podía ser capaz de acabar con la existencia de un semejante?, pensó.

En ese momento trató de buscar explicaciones a este hecho desde la razón más pura, si bien nunca pensó desarrollar esta sorpresa triste de la vida desde los procesos que brinda la ficción.

“Por entonces traté de buscar los porqué desde unas cuantas interrogantes. ¿Será que mi amigo era el reflejo de un país violento? ¿Será su familia la que influyó en su comportamiento? ¿Será que su entorno social influyó sobre él? Y no encontré respuestas precisas, porque son muchos los antecedentes de un criminal”, plantea Rosero, quien nació en la ciudad de Bogotá, aunque su infancia la pasó en comunidades rurales como Dosquebradas, Risaralda y Pasto.

Aquel suceso de la crónica roja quedó dormido en su mente, creía, aunque de alguna manera sí estaba latente, porque con el transcurrir de los lustros recordaba en ocasiones esa situación y tomaba algunos apuntes.

Un día decidió que ese hecho podía servirle para una obra sobre un asesino en serie y que luego se convirtió en la novela Toño Ciruelo, que a su vez es el nombre de un malandro que es uno de los protagonistas de su obra junto a Eri Salgado, este último una especie de álter ego del propio Evelio Rosero, porque también es un gran lector y porque ambos se comunican con la palabra escrita e impresa.

Escribir sobre la maldad humana y la violencia es una manera de entender ambas situaciones, indica. “La magia de la literatura es que busca reflexionar sobre algo con los lectores. En este caso, Toño Ciruelo es una indagación sobre quiénes somos, por qué somos violentos y por qué siempre ocurren estas muertes violentas”.

En Colombia, destaca, se han registrado varios asesinos en serie durante el siglo XX y lo que va de este. “Durante años estas personas han estado secuestrando y matando gente. Siempre impunemente porque no han sido capturados por las autoridades”.

Se adentró en los laberintos de la violencia para comprender a una Colombia que además ha estado sometida por décadas a una guerra de guerrillas y el accionar trasgresor de los paramilitares. “No fui consciente, pero la violencia fue saliendo en mis cuentos y en mis novelas, y Toño Ciruelo es una extensión de esa preocupación de saber por qué somos así”.


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