No en vano el científico británico Alexander Fleming, quien descubrió la penicilina, expresó en su momento: “No abusen, porque entonces dejará de funcionar”, al referirse a la efectividad del antibiótico y su uso. Hoy esta frase se ha convertido en una especie de presagio.
Por estos días, la resistencia de las bacterias a los antibióticos es un fenómeno de grandes consecuencias. Por ende, es uno de los problemas más apremiantes de la salud pública, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Este tema ha estado en la palestra luego de que se registrara la semana pasada el primer caso de una bacteria resistente a todos los antibióticos en Estados Unidos.
En una mujer de 49 años, con una infección urinaria, se encontró un tipo raro de Escherichia coli o E. coli, el gen Mcr-1, informó la revista Antimicrobial Agents and Chemotherapy, de la Asociación Estadounidense de Microbiología.
Esta cepa de E. coli ya había sido reportada en un pasado reciente en personas infectadas en Asia, Europa y Norteamérica (en Canadá), recuerda el médico Xavier Sáez Llorens, jefe de Infectología del Hospital del Niño.
Estos casos son denominados por los expertos como “pan-resistentes”, pues son más fuertes que las “multirresistentes”.
La situación particular de este gen Mcr-1 y su presencia en E. coli es que constituye un material genético que se puede intercambiar fácilmente entre algunas bacterias que viven en el intestino y cuando se combina con otros mecanismos de resistencia, por ejemplo el KPC, puede hacerse resistente a todos los antibióticos, explica por su parte la infectóloga Ana Belén Araúz.
En años anteriores también se han reportado bacterias “pan-resistentes” en especies de Acinetobacter y Pseudomonas, que producen infecciones urinarias, sanguíneas y en la piel, entre otras afecciones.
Para conocer más detalles de la resistencia, los alcances de la E. Coli y cómo hacerle frente a este problema de salud pública,
El problema de la resistencia a los antibióticos ha ganado la batalla en todas las regiones del mundo.
Incluso se han presentado casos de bacterias resistentes a aquellos fármacos utilizados como “último recurso”, para tratar infecciones potencialmente mortales.
Hace unos días se reportó en Estados Unidos la presencia del gen Mcr-1, de la bacteria Escherichia coli (E. coli), una cepa “pan-resistente” que es fuerte hasta en medicamentos agresivos empleados por los médicos cuando el resto de los antibióticos no funcionan.
La E. coli es una bacteria que forma parte de la flora normal del intestino de los seres humanos y de otros animales de sangre caliente, explica la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Aunque la mayoría de sus cepas son inofensivas, algunas de ellas pueden producir diversos tipos de infecciones. Por ejemplo, las infestaciones urinarias, advierte la infectóloga Ana Belén Araúz.
Además, es una causa frecuente de infecciones gastrointestinales en personas inmunocompetentes (con un sistema inmunológico normal) no hospitalizadas, señala Xavier Sáez Llorens, jefe de Infectología del Hospital del Niño.
En tanto, en el ambiente hospitalario puede provocar infecciones sistémicas (meningitis, neumonía), abscesos, infecciones de heridas quirúrgicas, y peritonitis secundaria a apendicitis complicada, entre otras.
También se asocia con las diarreas bacterianas y a las infecciones en el recién nacido, adquiridas en el momento del parto y transmitidas de madre a hijo, añade por su lado la infectóloga Kathia Luciani.
MEDIDAS
El caso del gen Mcr-1, este ha sido el detonante para que los organismos de salud reiteren las medidas de prevención para evitar estas situaciones, no solo con esta bacteria, sino también con el resto de bacterias que le hacen la pelea a los antibióticos.
La prevención de infecciones por gérmenes multirresistentes incluyen: uso racional de antibióticos; lavado de manos y otras medidas higiénicas nosocomiales; evitar hacinamiento en el hospital; aislamiento de pacientes portadores o infectados y controlar uso de antibióticos en animales, recalca Sáez Llorens.
En el punto del uso racional, se hace hincapié en que se deben emplear solo cuando sean necesarios, es decir, para infecciones bacterianas confirmadas o en el tratamiento empírico de infecciones en que el germen más probable es bacteriano, mientras se esperan los resultados de laboratorio que apoyen en el diagnóstico, añade Luciani.
Se debe utilizar la dosis y la duración de terapia apropiada; no debe usarse antibióticos en infecciones respiratorias virales comunes como los resfriados, y se tienen que implementar campañas educativas dirigidas a la comunidad. Adicional, es necesario educar al personal de salud, indica.
En una encuesta que la OMS realizó en 12 países y que incluyó a América, el 64% de 10 mil personas entrevistadas dijo saber que la resistencia a los antibióticos es un problema que podría afectar a todos. “Sin embargo, la forma en que los afecta y lo que podrían hacer para evitar el problema no son bien entendidos”, advierte la OMS.
“Si no se toman las medidas preventivas con contundencia y consistencia, corremos el riesgo de presenciar un incremento de gérmenes multirresistentes en todo el mundo”, advierte Xavier Sáez Llorens.
EN PANAMÁ

En los hospitales panameños, tanto de adultos como de niños, se han identificado esporádicamente infecciones causadas por las bacterias multirresistentes como la Klebsiella, Pseudomonas, Estafilococos, Enterococos y Acinetobacter.
En el país, las infecciones por E. Coli son bastante frecuentes, sobre todo en las infecciones de vías urinarias, asegura Araúz.
Sin embargo, todavía no se han documentado cepas portadoras del gen Mcr-1, resistentes incluso a la colistina, usado como tratamiento de último recurso, reitera Xavier Sáez Llorens.
USO DE LOS ANTIBIÓTICOS
PARA EL PACIENTE
- Completar todo el esquema de administración, aunque el paciente se sienta bien.
- Utilizar antibióticos solo si los prescribe un médico.
- No compartir antibióticos con otras personas.
- No tomar sobras de anteriores prescripciones.
- Respetar las horas entre dosis.
PARA EL PERSONAL DE SALUD Y FARMACÉUTICOS
- Prescribir y suministrar antibióticos solo cuando sea necesario.
- Fortalecer la prevención y el control de las infecciones.
DATO
Según los expertos, en los países de bajos recursos las dosis administradas son insuficientes. Mientras que en los países ricos usan los antibióticos en exceso.
Fuente: OMS y datos propios

