COMIDA. Un estudio hecho en el golfo de Maine, EU, halló que el ruido de baja frecuencia de los buques de carga podría alte- rar la capacidad para comer de las ballenas jorobadas. Algunos de estos cetáceos bajan lentamente al sentir los barcos, lo cual les da menos tiempo para hallar comida, y hacen menos maniobras de lado, técnica que usan para comer un pescado que solo se halla justo encima del fondo del mar.