TURISMO

Ruta marroquí del cannabis

Ruta marroquí del cannabis
Plantación de cannabis cerca de Ketama.

Puede que no salga en las guías turísticas ni en los folletos que promueven los viajes a Marruecos, pero la ruta del cannabis atrae al país cada año a miles de personas que buscan disfrutar de los efectos del hachís cerca de donde se produce.

Pese a que en Marruecos el cultivo de cannabis era el medio de vida de unos 90 mil hogares en 2013, según los últimos datos oficiales, vender o consumir droga está prohibido por la ley. Pero en Ketama, donde son muchas las plantaciones que acogen al visitante, el hachís forma parte del patrimonio local y el consumo es ampliamente tolerado.

A unos 100 kilómetros, la ciudad de Chefchaouen, con su medina blanca situada en la ladera de una montaña, ha ganado terreno como principal destino de la ruta de la marihuana. Con sus casas pintorescas y sus callejuelas empedradas, esta localidad es el centro de otra región reputada por su producción. Aquí, los pequeños traficantes y los falsos guías acosan a los turistas para ofrecerles hachís o paseos por las granjas para conocer a los “kificultores”.

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