Pequeños gestos apegados a la actuación en favor del medio ambiente generarían un efecto multiplicador y un aliciente al golpeado ecosistema mundial.
La COP21 o XXI Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático, celebrada en Francia, tiene entre sus objetivos insertar la intención de sostenibilidad en la sociedad. Es decir, ser capaces de reducir el impacto del consumo, de vivir y preservar condiciones dignas a futuras generaciones.
En Panamá, cada habitante al día deposita al cesto de basura 1.7 libras de desechos, según un análisis del Ministerio de Salud hecho en 2015. Al año, esa masa se convierte en 2 mil 600 toneladas de residuos.
De cada recipiente de deshechos, la mitad del contenido se traduce en materiales reciclables y de esa porción un 12% corresponde al onmipresente plástico, el contaminante que llega hasta los océanos y que para el año 2050 sus unidades flotarán superando el total de la fauna acuática, de acuerdo con estimaciones de organismos internacionales enfocados en el estudio de los océanos.
El desalentador panorama puede cambiar con la contribución individual. Si bien Panamá aún no cuenta con un sistema de clasificación de desechos, hay una amplia red de empresas dedicadas a la captación de materiales que pueden tener un segundo uso.
“Depende de cada uno buscar alternativas para los residuos y desechos que llegan a nuestros ríos, costas y mares”, advierte Tania Arosemena, gerente de incidencia política de Marviva, teniendo en cuenta que el 80% de la contaminación presente en el agua proviene de la superficie terrestre.
En la siguiente página encontrará medidas que se pueden implementar en la rutina para ayudar al ambiente.




