Esta vez, Santa Claus no entró por la chimenea, sino que quebró una puerta y allanó una casa con presuntos narcotraficantes: se trata de un policía de incógnito en Perú, que recurre a un disfraz para luchar contra el crimen.
Papá Noel -como también se le conoce en algunos países hispanohablantes-, no viaja en renos en Lima; no dice “jojojo”, sino “Alto, policía”; y va a pie por zonas populares o sectores comerciales, aprovechando las fiestas navideñas.
Si ve un hecho irregular, lo reporta por radio a sus compañeros, para que intervengan, y él también participa. “Nosotros nos podemos mimetizar de cualquier tipo de personaje. Este es un personaje especial. Hemos tenido la oportunidad de allanar una vivienda por un tema de venta de droga”, explicó a América TV el coronel de la policía Jorge Angulo.
Este tipo de actividades encubiertas son habituales en el escuadrón policial Terna, cuyos miembros actúan encubiertos, disfrazados de barrenderos, indigentes o vendedores callejeros, para detectar presuntos delincuentes.
