Seis voluntarios que permanecieron aislados durante un año en Hawái con el fin de recolectar información para los planes de la NASA de enviar una misión tripulada a Marte, culminaron el domingo el experimento, felices de volver a respirar aire fresco y reunirse con otras personas.
Los tres hombres y tres mujeres permanecieron confinados en el lado norte del volcán Mauna Loa, en un domo de 11 metros de diámetro y 6 metros de altura, ubicado en una cantera alejada de animales y vegetación.
Ellos conformaron la misión Hawaii Space Exploration Analog and Simulation.
El experimento muestra que “una misión a Marte en el futuro cercano es realista”, dijo el astrobiólogo francés Cyprien Verseux en una entrevista realizada por los organizadores en Periscope y colgada en Twitter.
“Los problemas técnicos y psicológicos pueden ser superados”, indicó.
Imágenes del equipo saliendo del domo los muestra algo desconcertados mientras se reúnen con visitantes y posan para selfis.
Los organizadores les dieron frutas y vegetales frescos.
Lo más desafiante del experimento fue la monotonía: “siempre estábamos en el mismo lugar, siempre con las mismas personas”, dijo Verseux, que aconseja “traer libros” a los voluntarios para un nuevo experimento.
El estadounidense Tristan Bassingthwaighte, otro integrante de la misión, se mostró de acuerdo y urgió a los futuros participantes a traer “cantidad de libros”.
Bassingthwaighte dijo que se abocaron a hobbies, como bailar salsa y tocar el ukelele, para matar el aburrimiento.
Los voluntarios, que tuvieron un acceso limitado a internet, solo podían salir afuera vestidos con trajes espaciales, y Bassingthwaighte dijo que en sus excursiones removían la abundante basura de los flancos del volcán.
Christiane Heinicke, de Alemania, dijo que su mayor experiencia fue extraer agua del terreno, y que la composición mineral del suelo volcánico del Mauna Loa es muy similar a la de Marte.




