Al escucharla interpretando a Puccini con su impactante voz soprano ante una cautivada audiencia en un teatro de Nueva York, lo que menos se imagina uno es que Lubana al Quntar es una refugiada siria en Estados Unidos.
A media hora de distancia en automóvil de la sede de campaña de Donald Trump, ella y docenas de otros refugiados ofrecieron un concierto especial en el marco del Día Mundial del Refugiado reafirmando el gran aporte cultural de aquellos que huyeron de la persecución y la guerra.
Solo unos días después de que el multimillonario candidato republicano a la Casa Blanca propusiera suspender el ingreso de refugiados sirios a Estados Unidos, Quntar dejó al público boquiabierto.
Acompañada por una orquesta de músicos refugiados, cantó el aria “Sola, perduta, abbandonata” de la ópera Manon Lescaut, seguida de una evocativa canción siria: Ya Ghazali.
“Esta vez siento cada palabra que canto, abandonada y sola. Es tan increíble”, dijo antes del concierto en una iglesia de Brooklyn organizado para recolectar fondos y despertar conciencia sobre las causas de los refugiados. “Es grandioso que el mundo vea cómo son los refugiados. Que tienen un sueño, tienen talento”, explicó con un elegante peinado antes de probarse un escotado vestido de noche. Quntar vive en Estados Unidos hace cinco años, cuando debió abandonar Siria tras cinco meses de conflicto.

