Tarzán despierta pasiones de todos los tonos.
Es admirado porque representa a una figura adelantada de su tiempo, para muchos iniciática, al estar a favor del medio ambiente.
Desde su conciencia aguda le exige al hombre blanco, “civilizado”, europeo e invasor, que respete a la naturaleza africana y a quienes allí habitan.
Les señala que el bagaje humano aumentaría si aprendiera del bosque, y que todos debemos ser hermanos y no enemigos.
Desde el Rómulo y Remo de Virgilio, pasando por el Mowgli de El libro de la selva (1894), de Rudyard Kipling, el Tarzán de Edgar Rice Burroughs también plantea que da mejores resultados que un ser humano sea criado por otros animales distintos al hombre.
Otro sector critica a Tarzán porque lo considera un reflejo del mundo occidental colonialista, una figura que, aunque no lo parezca, dentro de su corrección política ejerce su poder sobre los demás, en especial entre los africanos, en su condición de ser superior.
Opinan que es un ejemplo consumado del hijo de la civilización europea, que es capaz de sobrevivir a las más adversas circunstancias en un territorio “inhóspito”, y que aunque no tenga la velocidad de la gacela, la fiereza del tigre o la fuerza del orangután, pasa a ser el rey de la selva más peligrosa.
El cine ha brindado ambos enfoques de Tarzán, aunque Hollywood ha explotado más el lado romántico entre el hábil señor del taparrabos y la guapa y “foránea” Jane.
ROSTROS
Aunque las nuevas generaciones asocien más a esta figura literaria con la cinta animada de Disney de 2002, o con Casper Van Dien en Tarzán y la ciudad perdida (1999) o con la encarnación de Christopher Lambert en Greystoke, la leyenda de Tarzán, hay actores que tuvieron un mayor vínculo con este individuo que recibió sus principales enseñanzas de la manada de simios que lo salva de una muerte inminente.
El primer intérprete fue Elmo Lincoln, quien en 1918 y bajo la dirección de Scott Sidney, fue el estelar en Tarzán de los monos.
A los meses Lincoln repitió con El romance de Tarzán y después pasó a la televisión con Las aventuras de Tarzán (1921).
La adicción pasó a Frank Merrill, que comenzó como doble de Lincoln, luego sí salió su rostro en Tarzan the Mighty (1928) y en Tarzan the Tiger (1929).
Mientras que Lex Barker lo interpretó cinco veces entre 1950 y 1953. Por su parte, Gordon Scott hizo de hombre mono en seis ocasiones entre 1955 y 1959.
Aunque el soberano es el nadador Johnny Weissmuller, quien estrenó el papel en 1932 (le arrebató el estelar a Clark Gable) y lo hizo 12 veces más en el cine.








