Tradición culinaria moderada

Tradición culinaria moderada

Viajemos en el tiempo. Han pasado seis días y es Noche Buena. Como cada año está servido el banquete, y con él la tentación de comer de todo y mucho. Entonces (en el momento o poco después) surge la preocupación por la salud.

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A la mesa sin remordimientos

La gastronomía navideña, a pesar de sus variantes en distintas partes del mundo, suele estar cargada de grasas, carbohidratos y azúcares, esos que los nutricionistas recomiendan evitar o ingerir con moderación.

Tres especialistas en el área detallan cuáles de los platillos de la cena de Navidad pueden ser los menos saludables y por qué.

Un menú panameño para la víspera de Navidad podría incluir pavo o jamón, rosca de pan, arroz con guandú, tamales y ensalada de papas o plátano en tentación. Lo menos saludable serían el jamón, por su alto contenido de grasas y azúcar, y el plátano en tentación, por su alto contenido de azúcares, explica la nutricionista Fanny Cardoze.

Al jamón y al plátano, la coach de salud Rebecca Eisenmann suma las salsas pesadas y el pan en exceso, sobre todo si es blanco como el de la rosca, pues tiende a inflamar y aporta muchas calorías. Además, habla de las bebidas. “El ponche de crema, la chicha de saril y el alcohol tampoco ayudan mucho”, dice.

Para la también coach de salud Halima Cuadra, la idea más factible es agregar elementos saludables como ensaladas y productos naturales, y no es necesario reemplazar o eliminar ciertos platos de la mesa, sino consumirlos con moderación.

“Lo importante es balance y moderación y recordar que celebrar no solo se trata de comer. Se trata de compartir, hablar, dar y repartir amor”, comenta por otro lado Eisenmann.

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