Ferguson, agosto de 2014: oficiales con fusiles de asalto, respaldados por un gigantesco lanzagranadas, rodean a la multitud furiosa por el homicidio de un joven negro de esta pequeña ciudad de Estados Unidos.
Las impactantes imágenes forman parte del documental Do Not Resist (No resistan), que cuenta la transformación de los cuerpos policiales estadounidenses en verdaderas unidades militares, y que se proyecta desde el fin de semana en cines en todo el país.
La explosiva película busca alimentar el ya amargo debate sobre la aplicación de la ley, luego de una larga lista de muertes de negros por policías, que llevaron a masivas manifestaciones en Ferguson, Charlotte y Chicago.
La pieza ganó en abril el premio al mejor documental del Festival de Tribeca, que se efectúa cada año en Nueva York.
Su director, Craig Atkinson, explicó a la AFP que las fuerzas del orden estadounidenses han cambiado de “una mentalidad de garantes de la paz a la de un ejército de ocupación”.
Otra escena impactante muestra a oficiales en uniformes negros y camuflaje disparando sin parar con armas largas automáticas a objetivos de cartón, como si se estuvieran preparando para una guerra en vez de para “proteger y servir”.

