Luis Aguilar Ponce (1943 - 2015) estaba satisfecho de que Panamá era un estado de derecho, que gozaba de un ambiente democrático pleno y que cada vez era un país más autónomo, al utilizar de forma correcta sus propios recursos y su posición geográfica para ir creciendo.
En lo que este pintor, grabador y muralista nacional pensaba que el istmo todavía estaba en deuda con los suyos, era con relación a promover y proteger el arte.
Pensaba que todavía no se le daba su merecido puesto a los creadores ni se estimulaba como era debido el acceso del pueblo a la pintura, el teatro, la literatura y demás manifestaciones.
Toda su vida, Aguilar Ponce se esforzó para que la cultura fuera para todos. Lo hizo desde su estudio elaborando piezas maravillosas, como en los salones de clases, donde impartía sus conocimientos con sus alumnos.
A partir del 14 de septiembre, y por espacio de un mes, se presentará en la galería de arte A Priori (Calle 57, Obarrio) la muestra “Últimas obras”, con la cual se concelebra el primer año de su fallecimiento, hecho ocurrido el 13 de septiembre de 2015. Además, hoy 13 de septiembre habrá una misa en su nombre en la Iglesia del Carmen, a las 6:00 p.m.
Gilma Guerra, esposa del artista, explica que “Últimas obras” está integrada por una veintena de obras en acrílico que fueron confeccionadas en los últimos tres años.
“Luis, que era hijo único, comenzó a pintar desde que era un estudiante de secundaria. Fue un don que siempre trajo consigo. Siempre pintó mucho, era muy disciplinado. A él le gustaba pintar más de noche que de día. Comenzaba como a las 8:00 p.m. y allí se quedaba por mucho tiempo. En las mañanas analizaba las obras y leía bastante. En las tardes veía la televisión y preparaba sus clases”, recuerda Guerra.














