Los restaurantes italianos con colaboración venezolana han proliferado. Tal es el caso de Bacchu y su pariente sofisticado, Il Coltello, o del difunto Il Grillo.
Se pueden reconocer, generalmente, porque en el menú invariablemente hay una pizza con arúgula (rúcula, en su vernacular), y porque, alabados sean, por lo general hacen pizzas de masa delgadita. Pues en ese sentido, la nueva oferta de Vía Porras no defraudó: de una treintena de pizzas, nos llamó la atención la “Romana”, que trae precisamente arúgula, prosciutto, mozarella y queso de cabra (de este último no me percaté). Salió rápido y aprovechamos para engullirla velozmente mientras considerábamos otras opciones.
Tienen varios carpaccios y pedimos el de mero. Big mistake. Resultó ser mero ahumado, y pues lean la glosa para ver lo que hace el consumo de sal. Un señor italiano salió indignado de la cocina porque mandamos el plato de vuelta.
Los carpaccios, ya sea con venia para poner mariscos, son de carnes crudas, y no ahumadas.
Medio Tafil más tarde, pedimos de entrada un plato fuerte de almejas a la marinera que estaban tan ricas que me la pasé chequeando que la recluta de turno no abriera las almejitas cerradas. La salsa estaba rica, entomatada, se la terminó asopando con un pan, y estaba en su gloria.
Yo, mientras tanto, degusté unos ricos spaghetti integrales (optativo) Frutti di mare con una colita de langosta, mejillones (¡no sabían a congelador!), camarones y calamares, y una salsa al pomodoro con un toquecillo de pepperoncini.
Después RdT pidió, entre seis risotti del menú, uno a la campañola, con berenjena, hongos y jamón serrano, que estaba debidamente al dente, y con sabores de mar, sin cruzar la línea a lo mariscoso, mientras yo disfrutaba de un saludable plato de langostinos al ajillo (frescos, con cabeza y perfectos) con vegetales al vapor (brócoli, cebolla, pimentones, zanahoria) sabrosos, aunque un poquito recocinados.
De postre, una panna cotta, no muy especial, con elección de salsa de chocolate o fresa. La decoración es cotidiana. Tienen una lista de vinos corta pero razonable. Dixit.