El proyecto europeo Venomics ha logrado crear la mayor base de datos de toxinas de la historia tras analizar 203 especies de animales venenosos, lo que servirá para el desarrollo de nuevos fármacos.
Las aplicaciones farmacológicas en las que se está trabajando se centran en enfermedades cardiovasculares, obesidad o diabetes, según precisaron los responsables del proyecto en una rueda de prensa en París.
La iniciativa, financiada por la Comisión Europea, agrupó a un consorcio formado por varias empresas y centros de investigación internacionales, que tenían como objetivo acelerar el desarrollo de fármacos utilizando tecnologías ómicas y de alto rendimiento.
Una de esas empresas es la española Sistemas Genómicos, que ha sido la que ha liderado el desarrollo de la base de datos.
Para crearla, se extrajo veneno de las especies y se analizó, para a continuación obtener pequeñas toxinas procedentes de los animales analizados y verificar su uso potencial.
“El análisis ha sido un reto porque en las especies más pequeñas era difícil lograr la extracción del veneno. Hemos ajustado los métodos con la nueva tecnología”, dijo la directora de proyectos de I+D de la empresa española, Rebeca Miñambres.

