Una docena de aviones biplanos de las décadas de 1920 y 1930 despegará el 12 de noviembre de la isla griega de Creta con destino a Sudáfrica, un largo periplo inédito.
Los pilotos de estos aparatos de cuatro alas, dos y dos dispuestas paralelamente, sobrevolarán el río Nilo, de El Cairo a Jartum, las mesetas etíopes, el Kilimanjaro y las cataratas Victoria antes de aterrizar en Ciudad del Cabo el 17 de diciembre, un viaje de 12,870 km de resonancias míticas.
El británico Sam Rutherford, organizador de este Vintage Air Rally, avisó de que este viaje que rastreará la huella de los pioneros de la aviación no será de placer.
“Los aviones sufrirán... y los pilotos también”, explicó. “No hay piloto automático, no hay circuitos automáticos, esto es pilotar a mano, con poca protección de los elementos exteriores: el sol, el viento, el polvo y el aceite que expulsa el motor. Es muy intenso”, agregó.
La flota que prepara este viaje es la más importante en intentar la travesía de África. Es también la primera en 50 años que recibe la autorización de aterrizar delante de las pirámides de Gizeh, en Egipto, según Rutherford.
Lo peor que puede ocurrir es una avería en el motor. “Son aviones de un solo motor, así que no hay otro de socorro, son aviones muy lentos y les basta una superficie pequeña, como un campo de fútbol, para aterrizar”.
El piloto estadounidense-canadiense Pedro Langdon hará el recorrido a bordo de su avión Travel Air 4000, del año 1928, un biplano de 7 cilindros y 220 caballos. “Allá arriba es otro mundo, una experiencia estimulante que hace el presente más vivo”, explicó.

