Agencias de salud pública y centros de rehabilitación de drogas en Estados Unidos luchan por dar alcance al significativo aumento de casos de hepatitis C que consideran que se ha originado, por lo menos en parte, por el creciente uso de heroína por vía intravenosa.
En respuesta, las autoridades están estableciendo o están sopesando programas de intercambio de agujas, pero a menudo se ven obstaculizados por la geografía —hay muchos casos en zonas rurales— y el costo del tratamiento en tiempos reducidos.
En el condado de Washington, la tasa de la forma aguda de hepatitis C fue el año pasado la más alta en un estado donde ya era más del triple de la media nacional.
El problema, coinciden autoridades de salud, obedece al aumento del consumo de heroína y otras drogas inyectables y el intercambio de agujas para drogarse.
La problemática no se limita a Maine, también ha afectado otras zonas en que el consumo de heroína es una preocupación creciente.
