“Hago el papel de Paco, el personaje principal. Él se parece mucho a mí porque siempre he tenido mis sueños, y por ciertas situaciones no los he podido cumplir. He aprendido de Paco que, a pesar de todo, siempre siguió los consejos y siguió adelante. Con mi condición de privación de libertad, me da la esperanza de poder salir y ser diferente de los demás jóvenes que hay en los barrios, y así ser un ejemplo para ellos”.
Este es P.V., quien en el musical Magia encarna a Paco, un chico de clase trabajadora que tiene la ilusión de ser futbolista, y el amor de su vida se llama Susana.
P.V. es uno de los 10 internos del Centro de Cumplimiento y Resocialización de Menores de Pacora, que forma parte del elenco de este montaje que se presenta desde hoy jueves, y hasta el 2 de octubre, en el teatro del Colegio San Agustín en Costa del Este.
Al igual que P.V., A.V., que es Goyo, el mejor amigo de Paco, está más que contento de participar en esta iniciativa que reproduce la conflictiva sociedad nacional: “he aprendido a trabajar en equipo y a hacer nuevas amistades”.
Magia demuestra que el arte escénico siempre busca conectar con los demás desde la palabra y la imaginación. J.F., al que le corresponde ser un locutor en un partido de fútbol, lo resume así: “ha sido muy bonito. Me gustaba ir a los ensayos porque eran muy divertidos y hay personas chéveres, y la alegría que transmite cada persona es contagiosa”.
Todo comenzó en la mente de la productora Alida Gerbaud, a quien en 2015 se le ocurrió este proyecto, uniendo fuerzas con la Fundación Jesús Luz de Oportunidades y el Teatro Parroquial San Lucas.
“Nunca antes había entrado a un centro penitenciario. Y qué dicha que fue el teatro lo que me llevó a ellos. Ha sido una experiencia muy grata y placentera. Lo que han vivido estos muchachos, desde las circunstancias que los llevaron a ingresar al Centro, hasta el programa que allí cumplen, los hace ser unos adolescentes particulares. Esperé encontrar rebeldía, apatía, desinterés. Al contrario, encontré muchachos sensibles, entusiastas, dispuestos a trabajar. Han sido muy educados y agradecidos. Esto me lleva a pensar que las personas son producto de cómo se les trate”, manifiesta Gerbaud, productora de musicales como Annie y Cats.
“La Fundación Jesús Luz de Oportunidades lleva años colaborando con el Centro, y Alida quería hacer algo que tuviera que ver con la misericordia. Las piezas se fueron juntando, primero fue el libreto y después llegamos al Centro. No tuve ningún tipo de reticencia hacia ellos. Lo que hicieron es su pasado y están en la obra porque quieren una oportunidad. A veces se me olvidaba que eran reclusos y no actores, y les demandaba demasiado”, recuerda Arturo Wong Sagel, director y escritor de Magia, y quien hizo en 2004 el montaje Parada Libertad con las reclusas del Centro Femenino de Rehabilitación Doña Cecilia Orillac de Chiari.
Miguel Cuadra, que en Magia es don Francisco, el papá de Paco, reafirma que “los reclusos son personas que la vida los llevó a estar en situaciones tan desesperadas y sin tener una guía adecuada que les pudiera decir que existen otros caminos”.
Cuadra, que ha participado en Peras en el huerto y Víctor Victoria, agrega que esta iniciativa le confirma que “uno nunca sabe de dónde saldrán nuevos artistas”.
Su colega Odette Versalles, que ha integrado el cartel de La Novicia Rebelde y Hairspray, y en Magia entra en la piel de Ángela, la madre de Paco, destaca que ver el entusiasmo de los muchachos “me llena de mucha energía y cariño hacia ellos. Noté que tenían un poco de miedo de nosotros y no les culpo. Ellos no sabían qué clase de personas éramos y nosotros teníamos el reto de demostrarles que estábamos para ayudarlos a lograr este trabajo”.

