Cada tentempié que se llevan a la boca lo consideran como un arma para su físico, pues no quieren ganar peso. Esta es la sensación de aquellos que viven en manos de la anorexia.
Se trata de un trastorno alimenticio que se caracteriza por el miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, o una conducta persistente para evitar ganar peso, incluso estando por debajo del peso normal, según los criterios del Manual de Trastornos Mentales.
Aunque afecta mayormente a la mujeres, los hombres no están exentos de padecerla, señala Jorge Rodríguez Sotomayor, médico familiar y subdirector nacional de Promoción de Salud del Ministerio de Salud.
En Panamá, no hay cifras sobre este padecimiento.
“Por ser una enfermedad o trastorno mental que no es diagnosticado a diario, no hay cifras”, opina Maritza Graciela Ríos Castillo, nutricionista y especialista en este tipo de problemas, hoy en el Día Mundial de la Salud Mental.
No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que afecta a entre el 0.5% y el 3% de la población global de adolescentes, convirtiéndose en la tercera enfermedad crónica más común entre este grupo.
De este porcentaje, entre el 5% y el 10% corresponde a los hombres.
La organización ha clasificado la anorexia como un trastorno mental y del comportamiento.
EL PROBLEMA EN ELLOS
Los especialistas coinciden en que la anorexia en el caso de los hombres sigue siendo un tabú.
¿A qué obedece esta situación? Culturalmente se relaciona la anorexia como una “enfermedad de mujeres” y por ende denota fragilidad emocional, considera el psicólogo Nefhtaly Montenegro.
“Esto es algo que para el hombre, por pensamientos erróneos desde la crianza y presión social, se le niega”, subraya.
Aún hay quienes ven a los hombres como los fuertes y capaces, pero no es así, ellos son como cualquier otro ser humano que tiene miedos y es vulnerable, añade Lesbia González, psicóloga y profesora de la Universidad Especializada de las Américas.
No obstante, la psicóloga clínica María Eugenia de Martín considera que no es precisamente un tabú, sino que al ser un tema poco común, no se habla mucho de ello.
Los trastornos alimenticios tienen ese elemento, es un problema “de clóset”, denota.
Así, los hombres no son diagnosticados a tiempo o desconocen sus síntomas y por ende no pueden ser tratados de forma adecuada.

