El Danubio azul, de Johann Strauss -más bien verde grisáceo- tuvo hace 150 años unos comienzos azarosos por una derrota militar, pero acabó siendo un exitazo mundial.

Antes de convertirse en el vals vienés por excelencia del concierto de Año Nuevo e incluso en himno informal de Austria, el Danubio azul fue una obra de encargo, la primera composición vocal escrita por Johann Strauss hijo. Se estrenó en Viena el 15 de febrero de 1867.

¿Por qué eligió ese título para un río de color verde plateado? No se sabe con certeza, responden los comisarios de una exposición aniversario organizada en la Biblioteca de Viena. Es posible que Strauss (hijo) se hubiera inspirado en los versos de un poeta austríaco, Karl Isidor Beck, o en el proyecto de regulación del Danubio, del que se hablaba mucho por aquel entonces.

La versión original de la obra se escribió para el coro de hombres de Viena, pero cuando el músico entregó las partituras, Austria no estaba de humor para bailes. Los prusianos la habían derrotado en la batalla de Sadowa, también conocida como Königgrätz, echando por tierra el sueño de los Habsburgo de dominar la confederación germánica.

Como consecuencia de esta aflicción nacional, el poeta de la coral, un funcionario policial llamado Joseph Weyl, escribió para la música un texto entre sátira y lamentación, haciéndose eco de la depresión que se respiraba en la capital imperial. Nada tenía que ver con la hermosura del gran río de Europa central.

En 1889 se escribió una nueva letra elogiando el “danubio tan azul, tan brillante”, pero finalmente se impuso la versión orquestal. Cuenta la leyenda que por un tiempo la versión inaugural de febrero de 1867 fue un fracaso entre el público vienés, pero los historiadores demostraron lo contrario.