El árbol que hasta hace apenas un mes registraba el récord Guinness de ser el árbol de Navidad flotante más grande del mundo ilumina Río de Janeiro por vigésimo año consecutivo, con unos tímidos 53 metros de altura a consecuencia del accidente sufrido por fuertes vientos en noviembre.
Con la temática La Navidad de la Renovación, la estructura de 350 toneladas fue equipada con 2.5 millones de bombillas, que iluminaron las aguas de la Laguna Rodrigo de Freitas (situada en la zona sur de la ciudad), acompañadas de un espectáculo de fuegos artificiales.
Este espectáculo atrajo a miles de personas de todos los lugares del mundo que lo observaron desde las distintas orillas protegidos de la lluvia a duras penas por sus paraguas.
Los espectadores pudieron ver cómo la iluminación del árbol de Navidad Bradesco Seguros variaba, pasando de gotas de lluvia a estrellas de diversos tamaños y copos de nieve como parte de una reflexión sobre la renovación a lo largo del ciclo de la vida.
El autor de la escenografía desde su primera edición, en 1996, Abel Gomes, quiso añadirle este año parte de la esencia de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos haciendo que las luces formaran la imagen de un mapamundi, en referencia a los “sentimientos de paz, fraternidad e unión entre los pueblos”, explicó la organización en un comunicado. Gomes, que también formará parte de la organización de los espectáculos de apertura y cierre de los Juegos Río 2016, ha querido retratar la capacidad del ser humano para “reinventarse y seguir adelante”.
La base de su estructura, de 810 metros cuadrados, cuenta con 11 gigantescos flotadores de metal de 2.44 metros de altura y que pesan entre 12 y 16 toneladas cada uno.

