La práctica habitual de ejercicio en los primeros años de la adolescencia reduce el riesgo de desarrollar diabetes en la edad adulta, según un estudio publicado ayer por la revista británica de medicina Diabetología.
La investigación, liderada por la Universidad de Exeter (Inglaterra), demostró que la actividad física tiene efectos beneficiosos sobre la resistencia de los jóvenes a la insulina, una condición que se da cuando el organismo no utiliza la hormona de forma eficiente y se desarrolla diabetes de tipo 2.
Los científicos descubrieron que, mientras el ejercicio tenía un gran impacto positivo en la salud de adolescentes de 13 años, no afectaba a la resistencia de los jóvenes de 16 a la insulina.
Estos hallazgos sugieren que la adolescencia es un segmento de edad al que hay que dirigirse de forma específica para actuar contra la diabetes.
