Háganse a un lado Mickey Mantle y Willy Mays. Abran camino a Nelson Mandela y Mijail Gorbechev.
Un neoyorquino se ha pasado dos décadas disfrutando de uno de los pasatiempos más populares de Estados Unidos: haciéndose autografiar pelotas de béisbol. Pero no buscaba las firmas de peloteros, como la mayoría, sino las de líderes mundiales.
Y hoy Randy Kaplan cuenta con más de 200 autógrafos de presidentes, primeros ministros, dos reyes y el Dalai Lama.
“Es mi pasión, una obsesión que hago con mucho amor”, expresó Kaplan, de 50 años, coleccionista de toda la vida y quien trabaja para una empresa de bienes raíces.
Todo empezó medio de casualidad en 1996, cuando esperó afuera del recinto que el presidente Bill Clinton terminase un discurso y le sacó un autógrafo. Al día siguiente, el senador republicano Robert Dole se presentó en el mismo sitio y de nuevo Kaplan consiguió un autógrafo.
Desde entonces no paró. A lo largo de los años obtuvo autógrafos de los presidentes de México (Vicente Fox) e Israel (Shimon Peres), así como de la primera ministra británica Margaret Thatcher y de algunos líderes que no tenían idea de lo que era el béisbol.
Uno de sus momentos más orgullosos fue cuando Gorbachev la firmó una pelota durante una visita a Estados Unidos para promocionar un libro a fines de 1990.
“Se detiene, sonríe, aparta a un guardia, toma la pelota, se sienta y la autografía. Fue asombroso”, cuenta Kaplan, que exhibe su colección de pelotas y otra de bates firmados por todos los presidentes vivos de Estados Unidos en el Cradle of Aviation Museum de Long Island.
La muestra incluye pelotas autografiadas por Hillary Clinton y Donald Trump, los dos candidatos a la presidencia en las elecciones del mes que viene.
Kaplan no quiere ponerle un precio a su colección. Dice que se pasó horas y horas acechando a los líderes mundiales cuando visitaban las Naciones Unidas o asistían a otros eventos públicos.

