MÚSICA

Cambio de paradigma en la educación musical

Cambio de paradigma en la educación musical
La música puede ayudar en diferentes  facetas de la formación del estudiante.  Archivo 

En 1968, Danilo Pérez Urriola, padre del pianista de jazz panameño del mismo nombre, escribió su tesis para la escuela de pedagogía de la Universidad de Panamá, titulada “La Influencia de la Música en la Educación Primaria”. Su narrativa comienza con una introducción que declara la trascendencia de la música en las estructuras sociales y el cambio de paradigma en la relación entre la música y el desarrollo social.

Señaló que la música puede ayudar al desarrollo de los niños, y la educación musical no debe considerarse un tema de estudio aislado, sino una herramienta para educar la mente, el cuerpo, expresar sentimientos, desarrollar el carácter y habilidades.

Él dice que la música podría ayudar a resolver problemas disciplinarios si se usa más en las aulas.

La música podría proporcionar al niño la ciencia que fortalece y nutre el cerebro, así como también proporcionar un sentido de la belleza del ritmo y la rima, los juegos y la esencia de todo lo que puede ejercer una influencia efectiva y duradera en el espíritu.

Insiste en que la música puede funcionar como una herramienta para experimentar los años de la escuela primaria y que es de suma importancia en el crecimiento integral.

Perfil de la autora

Patricia Zárate de Pérez  es profesora en el Departamento de Musicoterapia de Berklee College of Music, directora ejecutiva del Panamá Jazz Festival y es fundadora del Centro de Musicoterapia de Panamá.

Mirada histórica

En el capítulo 1, Pérez Urriola explora algunos conceptos generales sobre la importancia de la educación a lo largo de los siglos. Desde Pericles hasta Thomas Elyot, pasando por Maria Montessori, la educación siempre estuvo relacionada con el desarrollo social y cultural de hombres y mujeres que luchaban por la perfección moral.

Citando a los educadores musicales de los años 20 a los 60, presenta el desarrollo de la educación musical y sus ramificaciones como arte, ciencia y lenguaje. Sugiere que el propósito de la educación musical es contribuir al desarrollo completo de la personalidad humana, enriquecer la vida del adolescente, contribuir a la formación de un sentido estético, estimular y cultivar la identidad nacional.

Termina el  capítulo con una lista de normas que deben seguir los educadores con respecto a la música, que incluyen: la voz del niño es el instrumento musical más delicado, todos los niños son únicos, el menor esfuerzo realizado por los niños debe ser respetado, las actividades musicales deben enseñarse en relación con el resto de las actividades escolares, las actividades musicales deben extenderse a la comunidad, los niños sin talento musical no existen, la enseñanza de la música debe ser divertida y juguetona y la práctica siempre debe situarse antes que la teoría.

La música en todo

El capítulo 2 aborda la enseñanza de la música en la educación primaria. Pérez Urriola  explica cómo la educación musical no es un complemento sino una parte esencial de la educación integral. Afirma que existe una diferencia entre educación musical y música en educación. La educación musical, una asignatura escolar, enseña la práctica de la música. La música en la educación es diferente, ya que ayuda a enseñar a leer, por ejemplo.

Los maestros de educación primaria deben estudiar música y usarla para enseñar idiomas, historia, geografía, aritmética y todas las demás materias.

Al utilizar la música para practicar diferentes conocimientos, los adolescentes podrán actualizar constantemente las nociones generales de historia, idiomas, matemáticas y todas las materias.

La música también puede ayudar en otras facetas: la adquisición de habilidades motoras finas a través de la música podría ayudar a los niños en su proceso de escritura. La memorización de canciones ayudará a recordar otros hechos y el proceso creativo a través de la música mejorará otros desarrollos creativos, como el dibujo o el teatro.

El autor describe que en la edad primaria, el juego es esencial y que las actividades musicales deben ser informativas, creativas y, lo más importante, divertidas. Los profesores deben centrarse en desarrollar dos cualidades indispensables: entonación y un oído refinado.

Luego asesora al gobierno de Panamá sobre cómo establecer un programa de música para el sistema de escuelas públicas.

Enseñanza de lleno

El capítulo 3 delinea varios aspectos sobre la música en el desarrollo de los niños. En este capítulo se incluyen temas como la disposición del niño hacia la música, los estudiantes que están desafinados, el cambio de voz en la adolescencia, la disciplina en clase de música, repertorio para niños y las proyecciones de la educación musical en Panamá.

El autor enfatiza un enfoque de enseñanza en la escuela primaria y explica la importancia de la relación que el niño desarrolla con la música desde la primera música que percibe, hasta el aprendizaje de una canción compleja; desde balbucear hasta comprender la música del lenguaje.

Los niños, explica Pérez Urriola, tienen una habilidad natural para la música, y nuestro trabajo como maestros es observar y guiar discretamente al niño para ayudarlo a descubrir sus propios talentos. Si un maestro se encuentra con un niño con un oído que no está desarrollado para cantar, se deben explorar otros instrumentos y actividades musicales. Una idea importante expresada en este capítulo es la melancolía en la que Pérez Urriola se refiere al estado de la educación musical en Panamá (en 1968). “Es triste pensar que todas esas disposiciones naturales hacia la música que el niño trae a la escuela primaria se pierden por falta de cultivarlas”.

Señala que el tema de la indisciplina en las clases de música solo tiene un punto de partida: el profesor de música. En las escuelas primarias, el maestro de música es visto como alguien que tiene poca preparación pedagógica y no es respetado como los maestro de otras disciplinas, y es precisamente por esto que los educadores de música deben educarse de manera integral.

Los educadores también deben tener acceso a materiales, libros, instrumentos y educación continua para desarrollar una clase de música relevante.

Esta clase de música también debe incluir la música folclórica panameña, lo que ayudará a fortalecer la identidad nacional y la cohesión social.

Apuntes y resultados

La tesis finaliza con una conclusión y recomendaciones para que el gobierno de Panamá establezca una base sólida de educación musical en el sistema escolar público a partir de los años de primaria.

La recomendación es apoyar actividades culturales que promuevan el folclore panameño, establecer un departamento de superintendencia de música y cultura, crear puntos de encuentro, grupos de discusión y concursos para alentar nuevos trabajos creativos, apoyar la educación de los profesores de música y la educación gratuita y continua para ellos, entre otras.

En el 2003, Danilo Pérez Samudio, hijo del autor de esta tesis, toma las recomendaciones que su padre hizo hace más de medio siglo y establece dos importante instituciones de música en América: La Fundación Danilo Pérez en Panamá y el Berklee Global Jazz Institute en Boston, EU.

Con esta base pedagógica también se crea el Panamá Jazz Festival (2003) y el Centro de Musicoterapia de Panamá (2015), convirtiendo la visión de Pérez Urriola en una realidad que sigue rompiendo los paradigmas de la educación moderna en Panamá, América y el mundo.

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