La otra cara de la historia

Varios de los personajes que participan en ‘Caja 25’ destacan el valor de contar el lado humano detrás de un suceso.

La otra cara de la historia
Stanley Reese Burke es una de las voces del documental.

La historia no solo debe constar de datos, fechas y números. Ni solo relatar el inicio y el final de algún episodio relevante. Hay muchos otros detalles, incluyendo el enfoque del lado humano detrás de algún hecho, coinciden varias de las voces que participan en el documental panameño Caja 25.

En cartelera por estos días, la película de las directoras Delfina Vidal y Mercedes Arias rescata el testimonio y las penas de obreros que trabajaron en la construcción del Canal de Panamá, complementado con las impresiones de varios descendientes de hombres y mujeres que laboraron en la construcción de la vía entre el Pacífico y el Atlántico.

Uno de ellos es Stanley Reese Burke, nacido en la Zona del Canal en 1932 y descendiente de afroantillanos que vinieron como mano de obra para concretar el Canal por el istmo.

“Los que nacían en la Zona del Canal no eran muy aceptados por los panameños en ese tiempo. Yo vivía como un gringo en Silver City, pero la gran diferencia era el color de piel (...) Las personas que vinieron de las Antillas sufrieron aquí en carne propia las heridas del racismo. Caja 25 dice algo que hasta hoy mucha gente no sabe: no saben lo que pasó en estos tiempos...”, relata.

También está el aporte de Jaime Massot, descendiente de españoles que laboraron en el Canal, desde el fallido proyecto francés.

Massot cuenta que la discriminación era tal que existía una “nómina de oro” para los estadounidenses y una “nómina de plata” para el resto de los trabajadores del Canal, y las diferencias no solo eran de salarios desproporcionados, además se resaltaba en las condiciones de vida, educación, salud, y otros servicios.

“El documental refleja muy bien las vivencias de la nómina de plata”, resume Massot, autor de varias investigaciones sobre el tema, entre ellas, el libro Voluntad para lograr lo imposible.

En tanto, Tomas Edghill destaca el valor que tiene registrar y compartir esta parte de la historia para beneficio de las futuras generaciones, sobre todo en un país como Panamá, que suele tener corta o mala memoria.

Y prosigue: “Mi bisabuelo era de Barbados, y para mí tiene un gran valor conocer las vivencias y vicisitudes por las que pasaron mis antepasados en esa época (...) Hay que traspasar esta historia a nuestros hijos. Sería muy bueno que estos datos se plasmen en libros de historia, es información valiosa para las futuras generaciones”.

Última Hora

  • 12:00 Oro en el Darién: el complejo sistema ilícito del Clan del Golfo que Panamá quiere romper Leer más
  • 10:30 Cómo el GPS ha dado forma al mundo moderno Leer más
  • 07:33 Expo Chiriquí reúne a más de 10 marcas automotrices este fin de semana en Federal Mall Leer más
  • 05:05 Computadoras, renuncias y docentes separados: los problemas que recibe Ventura Vega en el Meduca Leer más
  • 05:04 Comando ‘apaga y vámonos’ Leer más
  • 05:04 El CEO de Panafoto: ‘el inventario es plata; tener demasiado es capital congelado’ Leer más
  • 05:03 Leyes especiales presionan el gasto y reducen el margen fiscal de Panamá, advierte Moody’s Leer más
  • 05:02 Planilla de asesores: Ejecutivo y Legislativo destinan más de $22 millones al año  Leer más
  • 05:02 Esclusas de Miraflores: 112 años del Canal de Panamá, qué hacer y qué ver Leer más
  • 05:02 ‘La presión y las amenazas no están funcionando’: el dilema de cómo tratar al Talibán para generar un cambio en Afganistán Leer más