Después de tres días discutiendo estrategias globales contra la enfermedad, la reciente Cumbre Mundial de la Hepatitis, celebrada en Sao Paulo, Brasil, concluyó pidiendo una mejora en la prevención y tratamiento para los 52 millones de menores que la padecen.
“Los niños están sufriendo una gran carga de la hepatitis viral y las implicaciones de ello para la salud pública son enormes”, alertó Raquel Peck, CEO de la Alianza Mundial contra la Hepatitis (WHA, por sus siglas en inglés).
“La mayoría de bebés y niños infectados no están diagnosticados, priorizados o tratados de forma efectiva”, añadió sobre esta enfermedad que mata anualmente a 1.3 millones de personas.
La hepatitis es una inflamación del hígado causada por un virus. Hay cinco tipos, aunque las B y C son responsables de más de la mitad de todos los nuevos casos de cáncer de hígado, de acuerdo con la OMS. De los 325 millones de pacientes infectados, 52 millones son menores de edad.
Transmitida en muchos casos de madres a hijos, la mayoría de niños contagiados padecen la B, aunque los expertos llaman la atención sobre el aumento de los diagnósticos infantiles de hepatitis C, para la que no hay vacuna y cuyo crecimiento preocupa debido a la falta de prevención y programas de control para mujeres portadoras y en edad reproductiva. A ello se suma la dificultad posterior para tratar a los menores.
“Cuatro millones de niños están viviendo con la hepatitis C, que puede ser curada, y 48 millones con la hepatitis B, que tiene una vacuna”, lamentó Charles Gore, presidente de la WHA.
Según datos facilitados en el evento, el 84% de los países ofrecen vacunas contra la hepatitis B, pero solo un 39% dan la dosis necesaria en el nacimiento para proteger eficazmente a los bebés.
“Los gobiernos y las organizaciones de salud mundial deben asegurarse de que todos los niños son vacunados contra la hepatitis B, y de que reciben DAA [antivirales de acción directa, ndlr] para la hepatitis C, así como de que todas las mujeres embarazadas sean evaluadas”, pidió Gore.

