Una experiencia extraordinaria la participación panameña en Rusia 18. Están obligados nuestros científicos a investigar y concluir sobre el gran fenómeno del masivo deporte del fútbol y, en particular, sobre el caso Panamá. ¿Qué lecciones pueden derivarse de esa experiencia en industria en crecimiento, el metajuego, los jugadores novatos y veteranos, la preparación y los entrenamientos, la psicología (pensamiento complejo, valores y toma de decisiones), la táctica individual, el juego/trabajo en equipo, el patrón de juego, los entrenadores, la efectividad y marca personal, la inteligencia emocional, social y relacional, estado emocional y liderazgo?
Es una industria el fútbol y, al tiempo, un deporte de emociones fuertes, que implica entrenamientos sistemáticos, y enfoque y desarrollo empresarial. La selección panameña vale un aproximado de 8 millones de dólares, 81 veces menos que la española.
La menor valorización. En alegría, con su portentosa barra, que no golea, es la número uno. ¿En desempeño, frente a esos gigantes, la última? Mi interrogante no es para lastimar a nadie. Es ejercicio de racionalidad ante la deportiva irracionalidad patria. La tuya.
La nuestra está muy por debajo de las selecciones que, por azar, se le tropezaron en las disputas. La primera de ellas, Bélgica, es una de las punteras en la clasificación mundial, y es parte de una primera selección entre las 32 competidoras de Rusia 18, y qué decir de Inglaterra, donde nació el deporte centenario. Túnez es líder de la África de nuestros antepasados.
La experiencia nos posibilita observar a los gladiadores, con disciplina, corpulencia y desempeño envidiables. Es el alto rendimiento: ellos convierten sus cualidades/habilidades en resultado óptimo, superando obstáculos que se presentan en el terreno, muchos impredecibles. Ese alto rendimiento es consecuencia de un proceso de entrenamiento a largo plazo, a través de una mejoría progresiva.
Esa industria crece de modo desaforado, y una Copa es vitrina de gladiadores cuyas remuneraciones son desorbitadas. Zidane y Figo: sus mejores salarios no llegaron a 10 millones por año. Los de hoy se multiplican por 5 o 6 sobre aquellos. Es solo pensar en Messi, Tévez, Neymar, Cristiano. Añadir a los directores, muchos de ellos ostentadores de cifras millonarias, nada despreciables: Guardiola, Mourinho, Simeone, Klopp, Conte.
Crucial es el entrenamiento desde la perspectiva sicológica: ampliar las capacidades de tomas de decisiones y los valores.
En un partido de fútbol se adoptan, en el terreno, muchas decisiones. Y fuera de él. Decisiones tácticas y morales. El atleta siente un ligero golpe. Puede optar por simular una agresión. Puede acatar o protestar una decisión del árbitro. Decide si vale la pena seguir presionando.
En una puesta en escena, puede exhibirse un rosario de valores personales: esfuerzo, humildad, perseverancia, entretención, autodisciplina, autorrealización, buena salud, autoconocimiento, creatividad, reconocimiento, espíritu de sacrificio, recompensa, participación, honestidad, sinceridad, empatía, cortesía, tolerancia, convivencia.
El autor es periodista y filólogo