Dientes humanos encontrados en una cueva en Israel donde residieron nuestros antepasados hace unos 400 mil años han arrojado luz sobre las costumbres prehistóricas de alimentación, muy alejadas a cómo comemos hoy en torno a una mesa.
Un equipo de la Universidad de Tel Aviv ha analizado meticulosamente dientes humanos prehistóricos hallados en la cueva de Qesem, localizada en el centro de Israel en 2000, y elaborado a partir de ellos el patrón de comportamiento que siguieron sus habitantes sobre qué comían, con qué potencia masticaban y cómo cortaban los alimentos antes de llevárselos a la boca.
Todo gracias al desgaste, desgarro y pequeñas fisuras que aparecieron en gran parte de las piezas dentales, que permitieron a los científicos reconstruir cómo cortaban el alimento en pequeños trozos antes de deglutirlo.
El procedimiento consistía en coger un trozo de carne de tamaño considerable con una mano y agarrarlo fuertemente por un extremo con los dientes, mientras que con la otra mano se empleaba el filo de un pequeño sílex para cortarla o desgarrarla en el aire, de tal manera que el individuo pudiera ingerir un pedazo razonable.
Pero estos modales podían tener sus riesgos y los menos experimentados llevarse un tajo en los carrillos, encías o los propios dientes con los mismos cantos tallados, lo que provocaba esas incisiones que despertaron la curiosidad de los investigadores.

