Recibir un diagnóstico positivo de cáncer de mama fue “devastador” para Emi de Portugal. “Desde ese día hasta hoy me he enfrentado a una batalla sin tregua” confiesa esta madre de una niña de seis años.
Al comienzo le decía a su hija, en ese entonces de tres años, que su mamá tenía un resfriado. Pero al pasar el tiempo tuvo que explicarle por qué su mamá no podía hacer algunas cosas.
“Recurrí a una psiquiatra para explicarle a mi hija en ‘palabras de a centavo’ cosas que ella pudiera asimilar”, explica Portugal, quien aún sigue en tratamiento y asegura que su hija ya comprende mejor la situación. “Me apoya y me cuida en lo que su edad permite”.
Si bien este tipo de conversación no es fácil de abordar para ningún padre y tampoco es fácil para un hijo comprenderlo, hay algunas recomendaciones que los especialistas dan para acometer esa tarea, teniendo en cuenta que no se puede evitar que los chicos sientan tristeza o preocupación con la noticia, y que sería contraproducente que repriman lo que sienten, sin importar su género.
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Niños
Lo primero a tomar en cuenta antes de conversar con el niño es escoger un lugar de la casa adecuado, como la sala, evitando áreas donde estén sus juguetes o su cuarto. “Los recuerdos de cuando recibió esa mala noticia van a quedar asociados, por ejemplo, con su cama y esto puede generarle problemas para dormir. O si está comiendo, entonces ingerir sus alimentos quedará asociado con estrés o malas noticias y después no va a querer hacerlo o, si lo hace, su cuerpo puede reaccionar de formas negativas”, detalla la psicóloga clínica Ana Elisa Villalaz.
Se recomienda tener a mano pañuelos desechables, una toalla, hojas blancas y lápices para colorear. Para que dibuje y se desahogue, si lo desea. O si quiere gritar o llorar, se le da la toalla para que pueda hacerlo en ella y pañuelos para limpiar sus lágrimas, con ayuda de los padres.
“Es importante que comuniquen al niño la información veraz de lo que está pasando y cómo está pasando”, recomienda Villalaz, y agrega que “no deben esconder sus emociones, si están tristes lloran con el niño, si están asustados le dicen que están asustados también, y de esa manera se mantienen sincronizados emocionalmente”.
La especialista adelanta que es posible que el niño vaya a necesitar hablar del tema varias veces, comentarlo, llorar en diferentes ocasiones y es importante estar conscientes de esto para poder ayudarlo y acompañarlo en el proceso.
También hay que explicarle, prevenirle sobre qué va a pasar y cómo va a pasar. “Deben ir contándole al niño progresivamente pero hay que ir un pie por delante para que el niño pueda prepararse emocionalmente para, cuando llegue el momento, pueda atravesar y experimentar la situación”.
En caso de que el menor tenga acceso a internet es preferible que el adulto lo acompañe para verificar qué tipo de información está leyendo o buscando. “Toda la información debe estar direccionada hacia la recuperación y ser ese el enfoque, tanto mental como de actitud de la familia”, recomienda Villalaz.

Adolescentes
Antes de hablar con su hijo debe estar claro sobre su condición, apoyándose en su médico para resolver cualquier duda. Debe platicar y tomar decisiones en conjunto, como familia, de cómo desean abordar este tema.
“Cada adolescente tiene su personalidad y esto es importante tenerlo en cuenta al momento de brindarles cualquier información. A menos que tengan alguna discapacidad que afecte su comprensión y/o capacidad de discernir, pueden abordarles temas desde el diagnóstico, tratamiento hasta sus consecuencias”, afirma la psicóloga Vivian T. Rivera M., quien también aconseja “crear un ambiente de confianza en el que se sientan capaces de realizar cualquier pregunta, dar cualquier opinión o sugerencia”.
Rivera M., quien también ejerce como Directora General de FundaTAMMY G.M., organización que ofrece un espacio gratuito de apoyo psicológico a niños y adolescentes que son familiares de personas con cáncer, manifiesta que a los jóvenes se les debe preparar lo más pronto posible, siempre y cuando cuenten con la información clara, dada por un profesional.
“Los chicos son más fuertes de lo que piensan sus padres y tienen capacidad de comprender y apoyarles a su manera, porque son parte de la familia, no permitan que el cáncer les separe”, remarca Rivera M., y recuerda que “la honestidad siempre será la mejor opción. Sean lo más claros, permitan que expresen sus emociones, independientes de su género todos somos seres humanos y todos sentimos”.
Apoyarse en su médico y buscar soporte con un psicólogo son recomendaciones claves antes de conversar con su hijo, indistintamente de la edad, sobre este o cualquier tema delicado. Recuerde que son momentos para que la familia se mantenga unida.

