En el corazón del grupo indígena

Los pacientes con cardiopatías congénitas de grupos indígenas tienen más riesgo de fallecer que los no indígenas, según un reciente estudio.

En el corazón del grupo indígena
Los niños nacidos en las comarcas indígenas tienen un diagnóstico de cardiopatía congénita cinco veces más tardío que los pacientes de la península de Azuero.

Durante el desarrollo embrionario de bebés que nacen con cardiopatías congénitas, ocurren errores en la formación de su corazón que causan un defecto en la estructura cardíaca que pudiese ocasionar un mal funcionamiento y poner en peligro la vida del niño.

Así lo explica el médico Franz Castro, investigador del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, quien participó en el primer estudio nacional de datos epidemiológicos sobre las enfermedades congénitas del corazón en Panamá.

“Muchas cardiopatías congénitas no comprometen el funcionamiento del corazón, y algunas llegan a manifestar sus signos o síntomas tiempo después del nacimiento. Sin embargo, se estima que un cuarto de los niños nacen con cardiopatías congénitas severas, es decir, que requerirán algún tipo de intervención terapéutica durante el primer año de vida”, comparte.

El estudio

De los mil 145 niños que conformaron la muestra, se encontró que las regiones con mayor cantidad de pacientes con cardiopatías congénitas fueron Panamá (499), Chiriquí (171) y las comarcas indígenas (138).

También se halló que los niños con madres de 35 años o más tuvieron un riesgo dos veces mayor de padecer cardiopatías congénitas severas que aquellos hijos de madres menores de 35 años, señaló el doctor Castro.

Así mismo, se examinó la asociación entre variables sociodemográficas y la aparición de ciertos defectos, —entre ellos un defecto llamado conexión anómala total de venas pulmonares—, y un resultado fue que pertenecer a una etnia indígena podría conllevar a padecer un riesgo cuatro veces mayor de padecer esta cardiopatía congénita severa.

También se calculó el tiempo transcurrido entre el nacimiento y el diagnóstico de la cardiopatía congénita por un especialista.

“Los tiempos fueron significativamente más tardíos en pacientes indígenas y en aquellos con madres con un menor nivel de educación. En cuanto al análisis de estos tiempos de diagnóstico según región de procedencia, la mediana nacional de tiempos diagnósticos es de 16 días, mientras que en Bocas del Toro ronda los 93 días, seguido por las comarcas indígenas con 32 días. Por otra parte, para los niños nacidos en la península de Azuero transcurren alrededor de seis días entre el nacimiento y el diagnóstico de la cardiopatía congénita por un especialista”, comenta.

Uno de los resultados más alarmantes del estudio fue que los pacientes con cardiopatías congénitas pertenecientes a grupos indígenas tienen un riesgo 1.38 veces mayor de fallecer que los pacientes no indígenas, plantea Castro.

En este sentido, el cardiólogo Jorge Motta, investigador principal del estudio, afirma que existe una disparidad entre ser indígena y tener una cardiopatía congénita, y no pertenecer a los grupos indígenas.

Las cardiopatías congénitas son enfermedades a las que no se les presta la debida atención y que están muy vinculadas a determinantes sociales, plantea. “Si tienes dinero, vives; si no tienes dinero, probablemente vas a tener problemas [para sobrevivir], y esto verdaderamente se ve en los indígenas”.

MÁS PROFESIONALES

Las cardiopatías congénitas son difíciles de atacar desde la perspectiva del sistema de salud, dice Castro.

“Contamos con personal altamente entrenado y capacitado para su manejo, pero son un número reducido de profesionales con relación a la cantidad de pacientes que requieren atención. Es por esto que el sistema público no se da abasto. Una de nuestras recomendaciones principales es la inversión en formación de recurso humano. Necesitamos formar más cardiólogos pediatras y cirujanos cardiovasculares”.

También se necesitan más médicos generales y personal de salud en regiones de difícil acceso. “Estos profesionales son la primera esperanza que tienen estos niños de llegar a ser diagnosticados y sobrevivir. En comarcas como Ngäbe Buglé hay 2.2 médicos y enfermeras por cada 10 mil habitantes, mientras que en Herrera esta cifra es de 49.1. Es por esto que los niños nacidos en las comarcas indígenas tienen un diagnóstico cinco veces más tardío que el de los pacientes nacidos en Azuero. Esto resalta el grave problema nacional de acceso a los servicios de salud, y a su vez puede explicar la mayor mortalidad observada en niños provenientes de estas comarcas”, sustenta.

REFLEXIONES

Estos resultados, a juicio de Castro, dejan en evidencia que el sistema de salud no está respondiendo de manera adecuada a este tipo de enfermedades. Por ello, los investigadores esperan que este análisis sea “el primer paso en miras a lograr cambios que permitan brindar una mejor calidad de vida a estos niños con cardiopatías congénitas, sobre todo aquellos pertenecientes a los grupos más vulnerables”.

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