El rock and roll en su estado más puro tiene reyes indiscutibles, como Elvis Presley, Bob Dylan y los Beatles, quienes produjeron una energía, un vigor y un estilo estético que demostró que este género no era insustancial ni vacío ni superficial, como vociferaban sus detractores.
Más tarde aparecieron otras deidades del pentagrama, que mantuvieron en alto la fibra de este aguerrido género musical y su contribución fue agregar nuevos sonidos provenientes del punk y el new wave, para que el rock disfrutara de una vida renovada y, lo más importante de todo, que tuviera un futuro.

Algunos de los responsables de esa renovación, de ese respirar sin fin, fueron los Eagles, David Bowie, Eric Clapton, Led Zeppelin, Bruce Springsteen, Bob Seger, Elvis Costello, Jackson Browne, John Mellencamp y Tom Petty, entre otros.
El lunes pasado murió una de esas leyendas que colaboraron a acelerar la marcha de esta propuesta rítmica: Tom Petty, quien a lo largo de su trayectoria vendió más de 80 millones de discos.
Tom Petty se fue de este plano en un centro hospitalario de la ciudad de Los Ángeles (Estados Unidos) tras sufrir un ataque al corazón.
Tenía solo 66 años cuando marchó a otras dimensiones el responsable de clásicos como American Girl, Don’t Come Around Here No More, Learning to Fly, I Won’t Back Down, It’s Good to Be King y Free Fallin, entre otros.
A FAVOR DE LA CLASE OBRERA
El 21, 22 y 25 septiembre pasado Tom Petty ofreció una serie de conciertos en Los Ángeles (en el Hollywood Bowl) con la Tom Petty and the Heartbreakers, como una manera de celebrar los 40 años de esta inolvidable banda, con la que editó 13 álbumes, más 3 firmados por su lado en solitario. El artista nunca imaginó que sería su última vez sobre un escenario.
La gira, que terminaba el 8 y el 9 de noviembre en Nueva York, también tenía como propósito promocionar su álbum, Hypnotic Eye, grabado con el resto de los músicos de la Tom Petty and the Heartbreakers, entre ellos, sus amigos y colegas Mike Campbell y Benmont Tench.
Hypnotic Eye alcanzó el puesto número uno en las listas de la revista Billboard y sus ventas y los comentarios favorables lo comparan los expertos con otro título esencial de esta banda: Wallflowers, de 1994.
La telonera de sus conciertos en el Hollywood Bowl fue Lucinda Williams, una cantautora de folk y de country.
Además de crear buena música con la Tom Petty and the Heartbreakers, también tuvo tiempo de presentarse con la Traveling Wilburys, fundada a finales de los años 1980 con sus colegas Bob Dylan, George Harrison, Jeff Lynne y Roy Orbison.

PRESENTIMIENTO
Quizás Tom Petty sentía que la muerte le rondaba y que deseaba darle el abrazo definitivo.
El que obtuvo hace unos meses el premio Persona del Año de la Academia de la Grabación de Estados Unidos manifestó en unas recientes declaraciones a la revista Rolling Stone lo siguiente: “Ya estamos todos en la parte trasera de los 60 años. Tengo una nieta ahora y me gustaría verla lo más que pueda. No quiero pasarme la vida en la carretera. Este tour me va a llevar como unos cuatro meses. Con una niña pequeña, eso es mucho tiempo”.
Fue encontrado inconsciente en su casa en Malibú, ubicada a 50 kilómetros al oeste de Los Ángeles, tras sufrir un ataque al corazón.
Como suele ocurrir en estas épocas de noticias falsas, había reportes que aseguraban que estaba vivo, aunque en un estado grave, pero a medida que avanzaba la noche del lunes se confirmó su deceso.
MIRADA CRÍTICA
“La música es probablemente la única magia verdadera que he encontrado en mi vida. No hay un truco. Es pura y es real. Se mueve, se cura, se comunica y hace todas estas cosas increíbles”.
De esta manera, Tom Petty definió un oficio en el que participó como compositor, cantante, productor y como un excelente ejecutante de la guitarra, el bajo, la armónica y los teclados.
Thomas Earl Petty, su nombre verdadero, nació el 20 de octubre de 1950. Decidió que se iba a dedicar por entero a la música cuando de muchacho vio en directo a una leyenda indiscutible: Elvis Presley, quien se presentó en la ciudad que vio nacer a Tom: Gainesville, en Florida.
CONCIENCIA
La década de 1970 en Estados Unidos, la de la llegada de Richard Nixon a la presidencia, la del escándalo de Watergate que lo trasladó al fracaso más deshonroso, y la de las luchas políticas de las minorías raciales, tiene que entenderse escuchando canciones, entre otros creadores, de quien en 2002 ingresó, de forma merecida, en el Salón de la Fama del Rock and Roll.
Como Bruce Springsteen, Tom Petty se apartó de la ortodoxia comercial para escribir y cantar sobre las tristezas económicas y sociales de la clase trabajadora de la unión americana, un sector expulsado de la tierra prometida del sueño americano al estar marcada por el desempleo, los bajos salarios, el cierre de las empresas y el aumento del poder de las distintas castas que controlan las reglas del juego.
