Un infante llora. De inmediato la madre saca su mama para amamantarlo y así calma al pequeño. Mientras unos no prestan atención a la escena, hay quienes miran con desdeño el acto e incluso un individuo se acerca para reprochar lo que hace la mujer en pleno restaurante.
Hechos como este han sido experimentados por algunas madres en diferentes puntos del mundo, donde aún existe el tabú de amamantar en público.
En Panamá sucedió algo similar, el pasado mes de mayo, en un evento realizado en Atlapa.
Sinara Ábrego, de 29 años y quien tiene una bebé de ocho meses, trabajó por siete horas y antes de irse a casa decidió entrar al baño de este recinto a extraer su leche, pero dos colaboradoras del lugar le impidieron hacerlo.
En medio del enojo tuvo que acatar la orden, corriendo el riesgo de presentar una obstrucción mamaria por las horas que llevaba sin vaciar sus mamas.
A consideración de Esther Toala, pediatra neonatóloga y coordinadora del Banco de Leche Humana de ña Caja de Seguro Social (CSS), personas de todas las edades “rechazan categóricamente amamantar en público. Sin embargo, aplauden a las desnudistas que andan mostrando los pechos a cualquier hora y en cualquier lugar”.
En un sondeo no científico realizado en prensa.com, el 52% de los ciberlectores opinó que en Panamá es normal ver a una mujer amamantando en un lugar público. Aunque el 48% consideró que en el istmo sí hay un tabú sobre este tema.
Siempre habrá madres que se sienten cómodas al hacerlo, pero otras serán más inhibidas. Entonces, más allá del tema cultural, también hay que considerar la personalidad de cada mamá, anota Natali Rodríguez, de Lactancia SOS Panamá.
“Cuando vivimos en una sociedad donde lo ‘común’ no es ver madres amamantando a sus bebés en cualquier ambiente, se hace menos ‘cómodo’ para las mamás que terminan sintiéndose evaluadas, observadas y a veces juzgadas”, agrega.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha pronunciado por estos días, en que se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, con una campaña en la que insta a la población a dejar a las mujeres amamantar a sus hijos “en cualquier lugar y en cualquier momento”.
Con esta iniciativa, la OMS exhorta a demoler las barreras construidas por el pudor y a permitir dar el pecho en restaurantes, autobuses, tiendas y a pie de calle.

