La muerte de Hugh Hefner marca también el fin de la famosa Mansión de Playboy, que albergó grandes fiestas en las que todo podía pasar. La mansión será fusionada con otra propiedad contigua de la que formó parte hace casi un siglo.
Daren Matropoulos, magnate dueño de la propiedad contigua, adquirió los terrenos de la mansión en 2016 en 100 millones de dólares, con el compromiso de que Hefner podía seguir usándola hasta su muerte.
