LANZAMIENTO FORMAL

De desechos a obras de arte

De desechos a obras de arte
De desechos a obras de arte

Los balcones florecientes, la renovada Catedral Metropolitana, las casonas coloridas adquieren un nuevo matiz en las obras de Manuel Sacramento, mejor conocido en el barrio de San Felipe por su apodo Chingui, que ha pasado a ser también su nombre artístico.

Son pinturas, bocetos y dibujos que realiza Chingui, según el material que disponga en el momento para sus creaciones, porque la carestía no lo limita en su afán por producir arte inspirado en el histórico barrio que todos los días recorre a pie, desde que decidió hacerse habitante de la zona junto a su madre .

El material que tiene a mano muchas veces es aquel que ha perdido el valor, para el resto de las personas, pero para Chingui un pedazo de playwood, un trozo de cartón comprimido o papel arrugado, bien puede reemplazar al lienzo inmaculado.

De desechos a obras de arte
De desechos a obras de arte

Para las pinturas, no requiere pastas multicolores, le basta el contenido de bolígrafos, marcadores o alguna laca o esmalte que encuentre o le cedan en sus acostumbrados recorridos por el barrio de piso rojo vino adoquinado.

Sin ir a la academia, sin ser pupilo de grandes maestros, Chingui comenzó a llamar la atención. Su primera exposición fue en la antigua La Casona y una segunda versión de su inventiva fue estrenada anoche en el Centro Cultural de España- Casa del Soldado, en Casco Antiguo.

“Es un artista autodidacta que realiza diferentes tipos de trabajos: dibujos a plumilla, con marcadores, témpera o acrílico”, atestigua la artista Pilar Moreno, que lidera el proyecto “En una papa”, por medio del cual se acogen a los exponentes de arte que están arrinconados de los lugares convencionales de arte.

De desechos a obras de arte
De desechos a obras de arte

Como novedad, Chingui realizó un mural que forma parte de la exposición, y que también inauguró anoche.

Cuando Chingui no pinta hace actividades que le permitan asegurarse de su manutención, entre ellas, lavar autos en el visitado lugar que conoce como la palma de su mano.

“Más allá de las reflexiones sobre la profesionalización del trabajo, es un proyecto que busca rescatar no solo las prácticas que no han tenido toda la atención que merecen sino que, además, toma como primordial un elemento que se nos olvida a menudo: el factor humano”, dice por su parte Emiliano Valdés, curador en jefe del Museo de Arte Moderno de Medellín, que estuvo a cargo de esta muestra.

La exhibición es la primera de una serie de “En una papa”, que persigue la inclusión de artistas desconocidos en los circuitos formales y oficiales del arte.

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