El cineasta Peter Weir testificó ante un tribunal en la capital de Camboya, donde participó en el juicio de un director de cine acusado de espionaje, unas acusaciones “falsas” según organizaciones defensoras de los derechos humanos.
El cineasta australiano James Ricketson fue detenido en junio del año pasado por pilotar un dron durante un mitin del principal partido de la oposición y desde entonces se encuentra encarcelado.
Weir, 73 años, llegó al tribunal de Phnom Penh, la capital de Camboya. “James es un hombre completamente no violento, aunque siempre esté filmando”, aseguró Weir. “Somos unas personas un poco extrañas, pero más bien inofensivas”, añadió el cineasta austríaco, nominado a los Óscar por sus películas El Show de Truman y El club de los poetas muertos.
El juez aplazó la audiencia hasta el 20 de agosto. “No hay ningún testigo, ninguna víctima, tampoco ningún crimen”, declaró Ricketson en su llegada al tribunal, quién añadió que “estoy confiado porque no hay pruebas”.
Pocos meses después de la detención de Ricketson, la oposición camboyana fue disuelta por la justicia, que adoptó medidas severas durante los meses previos a las elecciones en las que se impuso el partido del primer ministro Hun Sen.

