Aspectos de la personalidad de Carlos Ernesto me cautivan: su esperanza de visionario, su perseverancia y capacidad de perdón.
Pensaba en este bachiller, superior, egresado del Instituto Nacional, brillante, octogenario laborioso, andarín y fraterno como pocos, mientras el rector de la UMIP, Víctor Luna, le formalizaba su investidura de Doctor Honoris Causa.
Visionario: si Panamá impulsa el aprovechamiento de su singular posición geográfica, en su matriz marítima y logística, puede superar el subdesarrollo y la grave desigualdad que nos consume.
Perseverancia: no obstante el poco eco y oído superficial característico de este lar, ha mantenido vivo por décadas su discurso de que la vía interoceánica debe ser una gran factoría de producción y servicios más que limitarse a pasar barcos, la lucrativa actividad de hoy. Carácter y capacidad de perdón: durante el régimen militar, fue desterrado siete veces y esa afrenta ha fortalecido su corazón de patriota. Si usted habla con Carlos Ernesto, no será tema esa humillación, a excepción que desempolve las misivas de amor, en la distancia, de su madre.
En un momento sinigual, en el auditorio de la UMIP, casi debajo del Puente de las Américas, el rector Luna Barahona invita, con toda pompa, a Carlos Ernesto a aceptar el honor y proseguir en la consejería que empezó desde que la UMIP fue solo una idea. Temple, carácter y genialidad son los atributos que destaca del homenajeado Luna Barahona. Además de su capacidad de adaptación a nuevas situaciones, su sentido de innovación y el trabajo colaborativo. Es un líder nato, asertivo y en incansable búsqueda de la verdad, pondera el rector.
No importan las circunstancias ni el signo del gobierno de turno, para Carlos Ernesto a la nación hay que meterle el hombro, entender la industria marítima y logística, y desarrollarla.
Se conjugan en él, al decir de Luna Barahona, sucapacidad de ser, de hacer y de trascender en el tiempo y en el espacio. “Es de los que centra su mirada y su acción en el futuro”, reflexiona.
“La honestidad es su carta de presentación –adiciona el rector. Es una persona confiable, transparente y sincera; capaz de generar un ambiente que provoca que todos trabajen mejor y con más ganas”.
Destacan en la vida de Gonzalez de la Lastra su periplo por Egipto y Singapur, y su experiencia política en Panamá, entre ellas haber sido dirigente de la Cruzada Civilista, de la que fue uno de sus portavoces.
Carlos Ernesto nació en la ciudad de David, el 20 de septiembre de 1939. El año en que Alemania invadió Polonia, y recrudeció el conflicto bélico.
Cuarto de 6 hermanos, hijos de Manuel José González Jované y América de la Lastra. Parte de su infancia la pasó en David y otra en la capital. Estudió en el Instituto Nacional y después fue pionero en laborar en la empresa IBM.
En 1963 se muda a Egipto donde fue nombrado cónsul. Regresó a Panamá en 1967 y en 1968 corre para diputado por Chiriquí. Es nombrado director de marina mercante y luego cónsul en Singapur, donde estuvo casi un año.
La vida le brindó la oportunidad de conocer el Canal de Suez, pocos años después de que fuera nacionalizado, lo que amplió su visión de lo que representa un activo de esa naturaleza para un país y el papel que juega en el comercio marítimo, expresa Rodolfo Sabonge, profesor de UMIP.
El autor es docente, periodista y filólogo
